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​Espanyol-Levante; Cuando toca recomponer el alma y recuperar la fe

Retorna el fútbol en su máxima expresión en el ámbito de la competición en LaLiga Santander. Atrás queda una semana que se ha caracterizado, desde un prisma informativo, por la primacía absoluta que ha concitado la clasificación para el Mundial de 2018 en Rusia de las Selecciones Nacionales y por la convulsión política generada en la Península Ibérica y en el contexto internacional por el caso Cataluña. Lo cierto es que el Levante afronta mañana viernes la octava jornada del campeonato de la regularidad en el universo efervescente de la Primera División en tierras catalanas. La escuadra que prepara Muñiz y el Espanyol cruzarán sus fuerzas en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat desde las 21:00 horas. El balón regresa al epicentro del verde reclamando preminencia y preponderancia. El esférico redondo solicita protagonismo tratando de oscurecer otros planteamientos y otras perspectivas. El Levante vuelve a las trincheras en luna decreciente después de encadenar dos derrotas consecutivas tras los traspiés del Benito Villamarín, ante el Betis, y Alavés, sin solución de continuidad, en los márgenes del Ciutat de València, pero con la firme y única intención de rebelarse a los acontecimientos gestados en sus postreras apariciones sobre el tapete. Uno de los aspectos que dotan de identidad a la disciplina del fútbol es su extremada capacidad para mudar tendencias y cambiar dinámicas. El tiempo se convierte en un componente etéreo. Tal es la fuerza del presente que una convincente actuación sobre la superficie del rectángulo de juego puede borrar de raíz la huella del pasado. Por oscuro y lúgubre que pueda surgir. Es quizás el aspecto que enmarca la confrontación ante la sociedad blanquiazul si se escrutan en exclusiva las emociones azulgranas.

En realidad, partiendo de las señales que emite la glacial estadística, podría advertirse que sobre el feudo espanyolista se enfrentan dos representaciones que comparten espacio y puntuación instalados en la zona de confort de la clasificación. Desde ese aspecto son como dos clones separados por un único punto, nueve del Levante por los ocho de su adversario, si bien laten estados anímicos que parecen antagónicos en virtud de sus manifestaciones últimas cuando se han posicionado sobre el verde. Son los misterios insondables que acompañan al fútbol. Muñiz aludió a este aspecto durante la semana en las diversas comparecencias efectuadas. El preparador se interrogó sobre la diversidad de los estados anímicos de los grupos y sobre sus consecuencias. El Espanyol se aferra a los poderosos argumentos mostrados como casero que le permitieron reducir a la nada al Celta de Vigo y al Deportivo de La Coruña, aunque regresa a su hábitat natural y más cercano después de doblar la rodilla en señal de sometimiento ante el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu. Lo que parece una evidencia es que después de un arranque dubitativo el bloque que prepara Quique Sánchez Flores está en condiciones de cambiar la trama del guion. El partido mide la capacidad de reacción del colectivo azulgrana. No parece una idea carente de fundamento tras los tropiezos consecutivos frente el Real Betis y Alavés. Desde ese planteamiento, el grueso del colectivo granota se enfrenta a una situación deportiva que, en cierto modo, desconoce. Habría que mirar por el espejo retrovisor para fundamentar esta premisa presentada.

No parece un aspecto menor porque exige respuestas y actitudes persuasivas por parte de los protagonistas. Durante la pasada temporada en el marco de la categoría de Plata se instaló en un estado permanente de felicidad. No hubo rastro de una secuencia negativa de resultados. Nada pareció perturbar a un equipo de tendencia dictatorial cada vez que saltaba al campo. Su paso por la Segunda División fue tan concluyente como avasallador. El guion actual no parece guardar semejanzas con aquel pasado. El rol del Levante ha variado y con este las réplicas y contestaciones a emitir por parte de la plantilla. Quizás el trabajo más arduo de Muniz durante la semana en recorrido fue recuperar mentalmente a un grupo que dio síntomas de decaimiento ante el Alavés. La labor psicológica por parte del entrenador parece más que evidente. “De siete partidos hemos hecho cinco y medio a un nivel altísimo. No me preocupa perder un partido. Esto sigue, es muy largo y hay que llegar a los objetivos”, advirtió en la jornada de ayer ante los medios de comunicación tratando de rearmar al colectivo. Su tono más subversivo se ha materializado en las comparecencias públicas. La fe es un ingrediente irrenunciable. No obstante, marca las coordenadas a seguir en un intento por recuperar la imagen y la versión más punzante del principio del ejercicio liguero. “Debemos volver a nuestro camino. Seriedad, trabajo y orden. Hay que minimizar los errores no forzados y a partir de ahí coger confianza. Lo que dominamos tenemos que hacerlo bien y sin miedo. Ojalá que el equipo vuelva a parecerse al del Bernabéu, Villarreal o Valencia. Pondremos todo de nuestra parte para que se parezca”. Muñiz recupera a Lerma, un gigante en la línea de medios. El enfrentamiento llega tras la cruel lesión de Iván. El hecho se convierte en un acicate para un equipo gremial con un fuerte sentido de pertenencia.

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​Plan de trabajo de la semana (del 23 al 29 de octubre)

Plan de trabajo de la semanaLunes 23 de octubre; jornada de descanso.Martes 24 de octubre; entrenamiento a las 10:30 horas en las instalaciones de Buñol desde las 10;30 horas. Muñiz atenderá a los medios en rueda de prensa previa al duelo de Copa del Rey ante el Girona.Miércoles 25 de octubre; entrenamiento en las instalaciones de la Ciudad Deportiva de...