LUD 1-1 ALB

Levante UD vs Albacete Balompié

Levante UD: Mora, Pinillos, Jesule, Culebras, Harte, Ettien, Celestini, Sandro (Camacho, 74'), Jofre, Manchev (Congo, 79'), Reggi (Sergio García, 68').

Albacete Balompié: Gaspercic, Gaspar (Oscar Montiel, 52'), Rubén, Buades, Peña, Redondo, Jaime (David Sánchez, 78'), Álvaro, Momo (Francisco, 61'), Pacheco, Mikel.

Árbitro: Megía Dávila (Comité Madrileño). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Jesule, Manchev, Harte, Reggi y Pinillos, y a los visitantes Buades, Rubén, Gaspar, Peña y Mikel. Expulsó al entrenador local, Bernd Schuster, y a su segundo, Manuel Ruiz

Goles: 0-1, m.29: Gaspar. 1-1, m.41: Culebras.

Con dos docenas de árbitros que hay en Primera División y tenía que ser Megía Dávila el hombre designado para sustituir a Medina Cantalejo, el que en realidad tenía que dirigir el encuentro de ayer. Megía se ha convertido, por méritos más que sobrados, en uno de los personajes más odiados para la familia azulgrana.

Como todo ser humano, Megía puede errar. Claro que se puede equivocar, como tantos y tantos colegiados que esta temporada han agujereado la moral levantinista con sus pifias. Lo curioso, aunque por otra parte esperado, es que en las dos ocasiones (frente al Zaragoza y Albacete) en las que se ha cruzado con el Levante, sus decisiones han adquirido un peso tremendo. Como decía Villarroel, Megía está en deuda pero no tiene pinta de que vaya a saldarla. Le debe cinco puntos. Muchos. Demasiados para un equipo como el Levante. Los tres que volaron en La Romareda y los dos que dejó de ganar el equipo de Schuster ayer.

Levante y Albacete salieron al terreno de juego con el mismo propósito, impedir que el rival hiciera circular cómodamente el balón, por lo que se aplicaron a una presión asfixiante en el medio del campo.
Así, el peligro desapareció de las áreas, pero cuando llegó fue en claras ocasiones de gol por parte de ambos conjuntos.
El Albacete se avanzaba en el marcador tras una falta lanzada por Pacheco que remachó desde la línea de gol Gaspar.
El Levante anotaba el empate a cuatro minutos del descanso, cuando Culebras se encontró un balón suelto en el área y aprovechó para igualar el marcador.

El Levante UD se metió de lleno en la faena tras la reanudación. Sandro, que sustituía al sancionado Rivera y debutaba como titular esta temporada en la liga, se hizo un sitio en el centro del campo, mientras Jofre y Ettien encontraron todo los espacios del mundo para entrar cómodamente por las bandas.
El encuentro se animó a partir de dos controvertidas decisiones arbitrales; Jofre arranca por velocidad, gana unos pocos metros dentro del área pero los suficientes para meter el balón a la zona contraria donde aparece Harte y cabecea. El remate del irlandés lo detiene Gaspercic, metiéndose hasta la cocina para coger el balón. El meta es hábil y da un salto hacia adelante tirándose al césped y cayendo sobre la misma línea de portería. Megía miraba y el auxiliar también. Miraban pero no veían. Fue gol y punto. una falta sobre Ettien (m.63) que Megía Dávila castigó como penalti para sacarla luego fuera del área tras consultar con su auxiliar.
El otro error arbitral llegó en un cara a cara de Ettien con su amigo Peña dentro del área, el defensa zancadillea al azulgrana. Se oye un pitido. El árbitro señala los once metros pero el asistente señaló la falta fuera del área y al final el penalti no era señalado, con el consiguiente enfado monumental de Schuster y Ruiz que acabaron expulsados y viendo el partido desde la grada.
Encoraginado por el desagravio arbitral, el Levante convirtió el partido en una hazaña épica. Encerró al Albacete en su área y lo transformó en un equipo vulgar, sólo preocupado de conservar el empate y muy alejado del talante de equipo aseado que había demostrado hasta entonces.

Pero el acoso y derribo de los valencianos, apoyados por un público que no cesó de gritar "ha sido gol", no fue más que un continuo bombeo de balones que finalmente no dieron su fruto.