Mañana se inaugura, en el feudo de Mestalla, una eliminatoria inédita en el serial de confrontaciones entre el Levante y el Valencia. Con la excepción de la Final de la Copa de La República de julio de 1937, que reunió a ambos contendientes en el desaparecido Estadio de Sarriá para guerrear por la Copa de La España Libre, después de una fase previa, nunca se habían enfrentado los dos rivales de la ciudad del Turia en cuartos de Final del torneo del K.O. y nunca habían medido sus fuerzas como equipos adscritos a la Primera División defendiendo la tercera y la cuarta posición en la clasificación. El derbi se reinventa en la segunda década del siglo XXI, pero el derbi es profundo y tiene infinidad de cicatrices y registros. En concreto sesenta. El coliseo de Mestalla acogerá mañana el enfrentamiento número sesenta y uno entre el Valencia y el Levante en duelo vinculado a la competición oficial, si se toma como punto de inicio de este amplio y vertiginoso recorrido histórico la temporada 1920-1921 y el marco del campeonato regional, la competición que abría las puertas de la Copa de España en un contexto en el que no existía todavía la Liga.
Los años veinte y treinta del siglo XX significaron la epifanía y la consolidación del derbi de la ciudad entre el Levante y el Valencia. El campeonato regional ejerció de nexo de unión de una rivalidad que fue creciendo y aumentando de amperios y de voltaje conforme se sucedían los enfrentamientos y crecía la intensidad y la pasión que concitaban aquellos duelos efervescentes tanto dentro como fuera de los márgenes del terreno de juego. En esa secuencia de la cronología, los equipiers del Levante y del Valencia, con la inclusión del Gimnástico, cruzaron miradas terroríficas sobre el pasto, afrontaron retos colosales, sintieron muy de cerca el pálpito de la gloria y también realizaron visitas al averno. El Levante adquirió una pátina de brillo incuestionable en enero de 1928 cuando la titánica victoria ante el Valencia en el Campo de La Cruz en el último partido del curso significó la conquista del campeonato regional. Y repitió experiencia en noviembre de 1934.
Entre el curso 1920-1921 y 1939-1940 se contabilizaron dieciocho ediciones del campeonato regional, convertido en súper-regional desde el curso 1934-1935, que propiciaron treinta y seis encarnizadas confrontaciones entre el Levante y el Valencia. No obstante ese dígito aumentaría en siete encuentros añadidos si se contabilizan los tres enfrentamientos de Copa de España entre los oponentes en los ejercicios 1927-1928, dos encuentros en la liguilla previa a cuartos, el cruce de octavos de la temporada 1934-1935 y los dos partidos de la liguilla y la Final en la Copa de La República del curso 1936-1937. El formato copero se nutre con las eliminatorias disputadas en los ejercicios 1984-1985 y 1998-1999 que elevan hasta once el global de los duelos vinculados a la Copa. El resto de derbis tienen como radio de acción la competición liguera. Las siete comparecencias en la elite de la escuadra azulgrana desde su estreno en la campaña 1963-1964 determinan trece confrontaciones siderales que siempre han ido acompañadas de un fuerte componente simbólico; desde el gol de Domínguez en Vallejo que estrenó el expediente de victorias granotas en la máxima categoría hasta el empate redentor del curso pasada que personificó la permanencia.