Skip to main content
Primer equipo
Baba y Gomis hacen horas extras en Buñol junto a Joaquín Caparrós
Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!

Los jugadores azulgranas desfilaban desde el campo número uno hacia el vestuario de Buñol. Atrás quedaba la segunda sesión de una semana extraordinariamente corta en su recorrido por mor de la programación del duelo ante el Rayo Vallecano establecido para la jornada del viernes en horario nocturno; 23:00 horas en el feudo de Vallecas. Caparrós acentúa la calidad del trabajo general efectuado por los integrantes de la plantilla, pero centra la atención en Baba y Gomis. Las nuevas incorporaciones del Levante no vuelven sobre sus pasos para sumergirse en la purificadora y reconfortante ducha que pone punto y final a una exigente jornada que contó con un preludió colectivo en el gimnasio de la instalación. Ni se disponen a realizar los obligados estiramientos. Para el atacante y para el mediocentro comienza un entrenamiento complementario bajo la atenta supervisión del preparador granota y de Luci, su alter ego en el cuadro técnico.

La actividad no cesa para los dos futbolistas senegaleses. Unas picas delimitan los distintos espacios por los que deben moverse. Hay unos cuantos balones diseminados por el rectángulo de juego. Es evidente que se aventura un trabajo táctico y de conocimiento de la filosofía del juego impuesta por el técnico andaluz. Podría advertirse que se trata de un ensayo a la carta en un intento por aclimatar con la mayor celeridad posible a los últimos alistados a la causa levantinista. El tiempo, en esta ocasión, se convierte en un obstáculo que el preparador trata de rebajar con sesiones adicionales. Joaquín Caparrós lleva la voz de mando en todo momento instando a los dos futbolistas a combinar entre sí y a ejecutar diferentes movimientos que resultan coincidentes con los puntos de la orografía de la superficie del campo que delimitan en función de sus posicionamientos y especialidades.

En ese sentido, los desplazamientos de Gomis se suceden por la franja intermedia del pasto; su circunscripción natural cuando entra en contacto con el esférico. El centrocampista trata de conectar con Baba enviando balones en profundidad. El ariete acelera su actividad y sus constantes por los alrededores de una franja que delimita con una supuesta área contraria; de izquierda a derecha, bordeando la totalidad de los perfiles ofensivos. El delantero inclusive tiene que finalizar disparando sobre dos pequeñas porterías situadas en los extremos del campo. Y el gol se reclama hasta en los entrenamientos. El trabajo se acumula en la agenda particular de Baba y Gomis. Los condicionantes que han debido superar durante el período estival implican que sus estados de forma no mantengan una estricta correspondencia con el del resto del bloque. Por esa razón los entrenamientos se multiplican desde un prisma físico, pero también táctico.