El central del Atlético Levante UD ha vuelto a competir más de 390 días después de superar una lesión del ligamento cruzado anterior
Borja Cortina ha vuelto a sentirse futbolista. El central del Atlético Levante UD regresó a los terrenos de juego en la victoria ante el SC Torrevieja CF, más de un año después de sufrir una grave lesión de rodilla que le obligó a afrontar un largo proceso de recuperación.
Volver a pisar el césped y competir junto a sus compañeros ha sido un momento muy especial para Borja Cortina, que se lesionó en septiembre de 2025 durante un entrenamiento. Después de más de 390 días de trabajo, el central ha podido dejar atrás una etapa complicada y disfrutar de nuevo de lo que más le gusta: "Cuando entré al campo, antes de dar esos pasitos, me emocioné un poco. Se me vinieron muchos recuerdos de todo lo que había pasado hasta llegar aquí". Un regreso que llevaba tiempo esperando y que ha resumido con una frase: "Por fin ha llegado. Deseaba mucho que llegara este día".
El recibimiento de sus compañeros hizo todavía más especial la vuelta. Desde los aplausos de la grada y el banquillo hasta el gesto de Pablo Rosón, que le cedió el brazalete de capitán, Cortina se sintió arropado por los suyos. "No solo me quedo con el detalle de Rosón, también con el del cuerpo técnico, el banquillo y la grada. Los que están en el campo se acercaron todos a chocarme", ha explicado el central, que ha resumido lo que significó ese momento: "Con pocos detalles te demuestra el pedazo de grupo que tenemos y soy muy afortunado de formar parte de él”.
La recuperación ha sido un camino largo, con fases en las que los avances llegaban poco a poco. Con el tiempo, llegaron los primeros pasos, la carrera y el regreso al césped, un momento que empezó a disfrutar de una manera diferente: "La sensación de cuando pisé por primera vez el campo, aunque sea dar pasos o correr, me acuerdo que lo valoré un montón". Cortina, además, ha destacado la importancia de cuidar también la salud mental durante ese proceso: "Me puse en manos de un profesional, me lo recomendó Cala y fue la mejor decisión que tomé en mi vida".
Carlos Cabrelles, uno de los fisioterapeutas que ha acompañado al jugador durante su recuperación, también ha valorado el camino recorrido hasta su regreso: "Hemos trabajado durante ocho meses, mañana, tarde y noche, para intentar que volviese en las mejores condiciones posibles. Él ha ido superando todos los mini objetivos que hemos puesto". Un proceso que, para Cortina, ha cambiado su forma de entender el fútbol y el día a día como jugador. "Antes no valoraba nada, lo veía como mi día a día, el entrenar con el grupo o cualquier cosa. Y ahí aprendí que solo entrenar con el grupo es un regalo, es increíble", ha afirmado. La lesión le obligó a parar, pero también le ha ayudado a madurar, ganar confianza y valorar cada oportunidad. Ahora, como él dice, solo le queda disfrutar de eso que tanto ansiaba: jugar a fútbol.