Quizás su espíritu no estaba en paz con su alma después de rozar el gol en Málaga en distintas ocasiones con suerte esquiva en la materialización final, o quizás la camiseta multicolor del Racing potencie en grado sumo sus sentidos en materia anotadora, no en vano estrenó su palmarés como goleador en la Liga española en su periplo en Málaga el curso pasado ante la escuadra cántabra, pero lo cierto es que Caicedo protagonizó el duelo entre el Levante y el Racing. El ecuatoriano estuvo en todos los saraos en los que había algo de picante. Fue un azote incuestionable.
Dejó su patente y su manera de entender el fútbol en los dos goles iniciales, relevante especialmente el primero porque significa el número doscientos en el marco de Primera División del Levante, participó en el tanto de Stuani que cerraba definitivamente la confrontación y mucho antes, cuando todavía no se había cumplido el primer minuto, lanzó un sombrero espectacular sobre Henrique que el defensor brasileño repelió con la mano sumiendo al Estadio Ciudad de Valencia en la indignación más absoluta durante unos segundos, escasos, porque la tragedia pareció mascarse en la contra inmediata que propició un cara a cara entre Rosenberg y Reina que salvó el guardameta. Así de tenso empezó el partido, pero Caicedo es letal en velocidad, cuando consigue conquistar unos metros sobre los defensores, y básicamente cuando se presenta desnudo ante la portería contraria. Entonces es un volcan en erupción que explota.
Es el arquetipo de la claridad y luminosidad en este tipo de acciones de compleja resolución para determinados futbolistas, pero Caicedo se engrandece en el interior del área y maneja los tiempos para dejar en la cuneta a los arqueros y firmar la ejecución definitiva a puerta vacía. Cuando se enfrenta en el uno contra uno contra los guardianes del gol es mortífero. En un seguro de vida. En ese sentido es, además, poliédrico. Lo demostró en el Estadio Ciudad de Valencia. En el gol que abrió el partido se balanceó ligeramente hacia la izquierda para anotar. Minutos después se escoró con firmeza hacia el flanco derecho con el mismo éxito en la resolución. Toque con la zurda y con la diestra. Todo aquello que tenía que suceder en el envite aconteció en el capítulo inaugural. La salida fulgurante de Caicedo, las manos de Henrique, la aparición estelar y oportuna de Reina y la clarividencia del cancerbero para armar la jugada que concluyó con el gol de Caicedo.
Fue una interpretación suprema de cómo organizar un contragolpe envenenado. Reina vio por el rabillo del ojo la salida fulgurante y resplandeciente de Juanlu, una pesadilla durante los noventa minutos y un ejemplo constante de compromiso, y el centrocampista desveló las claves del desmarque planteado por el ecuatoriano. Y todavía quedaban más emociones fuertes que asimilar. Domingo Cisma la emprendió con Xisco Nadal tras el segundo tanto, y lo hizo con tanta virulencia, por entender que el futbolista local debía echar el balón fuera porque Bolado estaba tendido en el suelo, que abandonó el césped castigado con cartulina roja directa. El grupo de Portugal quedaba en inferioridad en el marcador y sobre el pasto.
El Racing de Santander se marchó mentalmente del encuentro y el Levante aprovechó para zanjar la cita que mantenía con la confrontación tras el gol de Stuani que volvió a generar una controversia supina entre el estamento arbitral y los jugadores. El asistente alzó la bandera y el colegiado decidió obviar esta decisión para desautorizarla ante la mirada atónita de los protagonistas. Era el minuto cuarenta y cuatro y el tremendo batir de las palmas de la grada que acompañó a la salida de los jugadores hacia los vestuarios, en señal inequívoca de júbilo, advertía del carácter que adoptaba el partido. Todo parecía decidido. La suerte estaba echada para los contendientes. Los roles estaban definidos y establecidos. El Levante afrontó la reanudación con suma tranquilidad. La escuadra azulgrana bajo el pistón y el nivel de exigencia marcado mientras que el Racing trató de regresar en un ejercicio de dignidad.
Levante: Reina, Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran; Juanlu, Xavi Torres, Sergio (Pallardó, m.60), Xisco Nadal (Mono, m.86); Stuani y Caicedo (Rubén, m.67).
Racing Santander: Toño, Francis, Henrique, Torrejón, Cisma; Colsa, Diop, Munitis, Kennedy (Christian, m.32); Bolado (Lacen, m.58) y Rosenberg (Ariel, m.67).
Goles: 1-0, m.24: Caicedo. 2-0, m.26: Caicedo. 3-0, m.44: Stuani. 3-1, m.88: Lacen.
Árbitro: Fernández Borbalán (C. Andaluz). Amonestó por el Levante a Juanlu y Caicedo, y por el Racing a Henrique, Munitis y Diop. Expulsó al racinguista Cisma, con roja directa, en el minuto 26.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 12 de Primera División, disputado en el estadio 'Ciutat de Valencia' ante 10.421 espectadores. Los jugadores de ambos equipos saltaron al terreno de juego con una camiseta que lucía la leyenda: "No más violencia" y se guardó un minuto de silencio en memoria de todas las víctimas de la violencia de género.