La Final de la Copa de la República reunió al Valencia y al Levante sobre el campo. Eran los retadores. No era un enfrentamiento entre adversarios desconocidos. El rastro competitivo entre ambos estaba muy cercano en el tiempo. Los dos oponentes tuvieron que saldar sus deudas fuera de la capital del Turia. Barcelona fue la ciudad escogida para el postrer partido de la serie. El feudo de Sarrià fue el escenario de una nueva y feroz confrontación entre los eternos contrincantes. El match estaba programado para el domingo 18 de julio de 1937 en horario vespertino. No había un pronóstico claro aunque la perspicaz puesta en escena de la sociedad blanquiazul parecía decantar la balanza de su costado. Las huestes marinas se lanzaban al abordaje sobre sus oponentes con la furia de los titanes.
“Para vencer a un equipo inquieto y vivaz, con una delantera suelta y fácil a internarse y a rematar –el Levante- hace falta un juego científico, templado y aplomado. Si el Valencia resurge esta tarde no creemos que haya de quedar campeón el Levante, pero los equipos cuando empiezan a decaer no mejoran en pocos días de un partido a otro. Tal como vimos al Valencia ante el Gerona y al Levante ante el Español, es el Levante el que más probabilidades tiene de conquistar este título”, relató La Vanguardia. Los dos equipos y sus respectivas representaciones coincidieron en la Ciudad Condal en las jornadas previas. El Valencia disputó el jueves anterior la cofrontación definitiva ante el Gerona que no se pudo materializar el fin de semana anterior en Mestalla por problemas de seguridad. La igualada (2-2) selló su acceso a la ronda definitiva.
El Levante se trasladó el sábado 17 de julio. Por la tarde arribó a su destino tras completar los trescientos cincuenta kilómetros en autobús. El cruce de declaraciones fue continuado entre las delegaciones de ambas escuadras. “Le vamos a dar pal pelo otra vez al Valencia. Lo sentiré mucho por Colina y Tortajada que van a perder el apetito hasta otra temporada”, advertía, acentuando la condición de favorito, Gallart, secretario del Levante en El Mundo Deportivo. Gallart siguió con atención todos los detalles del duelo que reunió al Valencia y al Gerona en Sarrià en las horas anteriores al gran acontecimiento. “Ya sabes que le tenemos el corazón ‘robat’ a los ‘blanquets’. Han podido muy pocas veces con nosotros y ahora que estamos medio fusionados con el Gimnástico ya puedes figurarte que les será más difícil”, añadió.
Las manifestaciones de Luis Colina, obviamente, presentaban un contenido antitético. Una vez más, El Mundo Deportivo se convierte en una especie de hilo conductor. “Es muy posible que el Levante nos las pague todas juntas. Esta temporada ha dado un salto a su favor bastante crecido y si el domingo le batimos podemos darlo por nivelado, ya que es un triunfo que vale por tres. El Levante nos tiene cogido el aire y se aprovecha sabiendo donde puede hacernos las cosquillas, pero ahora es más que posible que se trunque la racha”. El Valencia magnificaba la Final. No parecía un partido menor. Lo cierto es que la naturaleza de líder que ungía al Levante no era un aspecto determinante por la propia composición del torneo. Sin embargo, sus embestidas eran letales. Fue el equipo que más goals anotó y tan sólo vio mancillado su honor en el choque postrero ante el Espanyol que estaba carente de sustancia por mor a su naturaleza de finalista que ya había conseguido.
El Levante se presentó en la cita con catorce jugadores. Cervelló, secretario del Gimnástico, era su líder espiritual. El Mundo Deportivo solemnizó la Final de Sarrià. El Valencia pidió refuerzos para la ocasión. En Barcelona esperaban con impaciencia a Lecue. “Ahora también hay final de Copa, y, como en los años precedentes, el trofeo es donado por el Jefe del Estado”. Podría advertirse que las inercias se mantuvieron. El Valencia no fue capaz de desvencijar el entramado blanquiazul aquella tarde de verano. Ni tan siquiera la utilización del rojo en la equipación escogida por el Valencia mudó esa maltrecha suerte. Los equipiers blanquiazules volvieron a agigantarse ante la entidad valencianista.
“El Levante jugó lo suficiente para ganar merecidamente el partido”, confirmó La Vanguardia en su crónica del envite. “Hemos visto triunfar al Levante en un ambiente de imparcialidad ejemplar. Y a nosotros nos complace que haya sido el Levante el ganador de la Copa. Ello porque una competición de fórmula extraña podía haber dado la victoria al equipo superado en la puntuación, dos veces batidos por su rival directo y con ello ganador de la Copa que, si en el match final pudo haberla merecido, en los anteriores había sido netamente superado. El Levante ha vuelto a triunfar”, glosó El Mundo Deportivo. “El Valencia no le puede al Levante. Le hemos tomado la medida”, ironizó Gaspar Rubio, uno de los protagonistas de la cita y del torneo. El gol de Nieto fue suficiente para conquistar de una Copa de La República que se perdió en el tiempo, pero que trata de reverdecer viejos laureles setenta y cinco años después.