Currucale, Haro y Boixet: del Mallorca al Levante del ascenso a Primera
La exposición instalada en el palco VIP mostrará documentos y fotografías relacionadas con Currucale, Haro y Boixet durante su etapa como futbolistas del Levante UD.
El encuentro entre el Levante UD y el RCD Mallorca contará con una nueva edición de la exposición histórica ubicada en el palco VIP del estadio. En esta ocasión, la muestra estará dedicada a Currucale, Haro y Boixet, tres futbolistas que cambiaron la camiseta del Mallorca por la del Levante en el verano de 1962 para integrarse en la legendaria plantilla que conquistó el ascenso a Primera División al término del curso 1962-1963.
Un trasvase marcado por la operación Uribe
Por diferentes vías, los tres jugadores accedieron al ecosistema levantinista. Haro y Currucale formaron parte de la conocida operación Uribe. El defensor vasco abandonó la disciplina levantinista en el verano de 1962 rumbo al Mallorca. La entidad balear mostró un notable interés por el zaguero. En aquella operación quedaron integrados Currucale y Haro, tal y como estableció Eduardo Clérigues, en calidad de presidente, en una entrevista concedida durante el período estival de 1962 coincidiendo con la reestructuración del plantel azulgrana para la campaña 62-63.
El terceto se completó con la incorporación de Boixet, también con pasado mallorquinista. De hecho, Boixet y Currucale compartieron minutos y partidos como conductores de la sala de máquinas del Mallorca en la élite.
El verano de 1962
Aquel verano de 1962 estuvo marcado por una profunda inestabilidad política y el inicio de un cambio social. Destacaron las históricas huelgas mineras en Asturias, que se extendieron por distintos puntos del país, así como una intensa actividad anarquista contra Franco, incluyendo el intento de atentado en San Sebastián. Aquellos acontecimientos provocaron la renovación del gobierno franquista hacia un perfil más tecnócrata.
El Levante renovaba por entonces la configuración de su plantilla. Lelé, entrenador azulgrana, conformaba la cúspide de aquel entramado. El técnico gallego afrontaba su tercera temporada consecutiva como máximo responsable del banquillo de Vallejo. El preparador lograba perpetuarse en un escenario históricamente proclive a las variaciones.
La construcción del equipo del ascenso
La plantilla sufrió importantes modificaciones. Marcharon futbolistas con peso específico como Esparza o Uribe. El plantel integró a nuevos talentos como Calpe, Rodri, Domínguez o Wanderley. Serafín, Torrents o Vall representaban la vieja guardia pese a la juventud reflejada en sus respectivos DNI.
Aquel Levante perseguía el ansiado ascenso a Primera División. Era una aspiración legítima, tal y como advertían las fuerzas vivas de la entidad durante el verano de 1962. Valencia, como ciudad, poseía potencial para sostener con fiabilidad a dos escuadras en la élite. El Levante soñaba con un salto de dimensiones colosales. Era un paso que desconocía.
El desafío marcado terminó convirtiéndose en realidad, aunque el conjunto azulgrana tuvo que superar una exigente promoción ante el Deportivo de La Coruña.
El papel de Currucale, Haro y Boixet
Currucale participó en el encuentro decisivo disputado en Vallejo en el amanecer de junio de 1963. Existe una imagen icónica del futbolista celebrando uno de los goles que validaron el éxito levantinista.
Haro dejó su rúbrica en la competición liguera con la suma de nueve goles, si bien perdió protagonismo en el eje del ataque tras la irrupción de Wanderley durante la segunda vuelta del campeonato.
Boixet no dispuso de excesivas oportunidades en el universo de la Liga, si bien el recorrido del Levante en la Copa le permitió acumular distintas titularidades.
Documentos y fotografías inéditas
La exposición instalada en el palco VIP mostrará documentos y fotografías relacionadas con Currucale, Haro y Boixet durante su etapa como futbolistas del Levante, recuperando la memoria de tres protagonistas vinculados al ascenso más emblemático de la historia granota.