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Primer equipo
El Real Madrid supera a un Levante que nunca se rindió
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Resistió el Levante ante un grisáceo Real Madrid hasta el último minuto de la confrontación, cuando un gol de Isco le dejó tendido definitivamente en la cuneta, un aspecto que acentúa el tipo de partido propuesto por la escuadra azulgrana. No se intimidó el grupo que prepara Rubi ante un adversario que le supera en centímetros. Tampoco le faltó actitud o ímpetu para tratar de negociar en diferentes fases de la cita el devenir del encuentro. Y no cayó preso de la desidia ni tan siquiera cuando se vio por debajo en el marcador casi en un abrir y cerrar los ojos merced a las dos dianas encadenadas de Ronaldo, desde los once metros, y Mayoral con la aquiescencia de la diosa fortuna porque su disparo inicial chocó en la madera de la portería azulgrana antes de rebotar, hasta en dos ocasiones consecutivas, con el cuerpo de Diego Mariño para traspasar lastimosamente la línea de gol. No palideció el grupo de Orriols, pese a los golpes, y encontró consuelo con el tanto de Deyverson en los minutos finales del primer acto. El ariete brasileño firmó su octavo gol del ejercicio liguero, una cifra relevante, después de superar a Keylor Navas en la salida desesperada del cancerbero de Costa Rica. No obstante, no fue suficiente para buscar una victoria redentora que mantiene al grupo azulgrana anclado a los bajos fondos de la clasificación en la máxima categoría. Y las jornadas se suceden.


No le faltó al Levante cuerpo, ni tampoco temple para dirimir un partido que el Real Madrid afrontó seriamente cuestionado por la secuencia última de los resultados obtenidos sobre el verde y mermado por las ausencias de parte de sus primeras figuras. Entre los meritorios rescatados por Zidane sobresalió Lucas. El jugador se mostró notablemente activo por el costado derecho del ataque madridista. El plan ideado por el Levante priorizaba una salida fulgurante con el fin de rasgar el marcador. Más que una intención se trata de una necesidad cuando enfrente se sitúa un equipo que exige una capacidad de respuesta superlativa desde una perspectiva física durante el total de los noventa minutos. En ese sentido, cada segundo que pasa juega en su contra porque parece materialmente imposible mantener esa condición. Y ese aspecto se hizo mucho más patente en la segunda parte del duelo. En ese instante, el cansancio hizo mella en el colectivo granota.

El esfuerzo anterior había sido sideral y el equipo de Rubi fue perdiendo fuelle y frescura. No obstante su salida fue directa y fulgurante y Rossi exigió la versión más óptima de Keylor para lucirse ante un disparo del atacante transalpino. El Levante se movía con buena letra por el campo. Era un bloque gremial en sus movimientos y con la lección bien aprendida. Se trataba de adquirir consistencia en la retaguardia y trasladarse con mayor celeridad posible al área contraria a partir de la velocidad endiablada de Morales o Deyverson. El Levante parecía sentirse conforme con el guion del encuentro y con todo aquello que iba sucediendo a su alrededor sobre el pasto. No se sentía inferior a su oponente y trataba de insubordinarse a su teórica inferioridad. No había excesivas noticias del Real Madrid con la excepción de un remate de Cristiano que rechazó Mariño.

En ese instante llegó el penalti que materializó Ronaldo y apenas unos minutos más tarde el infortunio se plasmó en un remate de Mayoral que rebotó en las piernas del arquero levantinista y en su mano antes de rebasar la línea de gol. La suerte no es un componente que parezca sonreír a las huestes locales en la presente temporada. Es el cuarto autogol del presente ejercicio en recorrido. No se hundió el colectivo de Orriols que encontró en las botas afiladas de Deyverson un rayo de esperanza que nunca llegó a materializarse en la reanudación pese al zarpazo de Rubén García que puso a prueba a Keylor Navas. Las pulsaciones de su corazón fueron menguando. Apuró sus opciones el Levante con la entrada de Víctor Casadesús y Verza, pero finalmente fue Isco quien se encargó de enterrar las ilusiones azulgranas en el suspiro postrero.


Levante UD:

Real Madrid:

Árbitro: De Burgos Bengoetxea. Amonestó con amarilla a Simao, Rubén y Lucas Vázquez.

Goles: 0-1. M. 33 Ronaldo. 1-1. M. 37 Mayoral. 1-2. M. 39. Deyverson. 1-3 M. 90. Isco.