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Primer equipo
De la primera remontada del curso a enlazar dos victorias consecutivas por vez primera
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La experiencia fue realmente edificante y hasta sumamente reveladora para el grupo por las secuelas deportivas, pero también por el influjo anímico y mental que esconde la remontada alimentada por las dianas de Rossi y Medjani que minimizaron los perniciosos efectos del gol conseguido por Hernán Pérez en los minutos iniciales de la confrontación entre el Espanyol y el Levante en el territorio granota durante la noche del pasado viernes. No había precedentes en tal sentido durante la evolución de la presente temporada y en el limes que marca el Ciutat, ni en condición de foráneo. Era un anatema que perseguía la conciencia del colectivo desde el nacimiento de la competición liguera en agosto pasado. El gol del atacante españolista, cuando apenas habían transcurrido siete minutos desde el arranque del duelo, generó una conmoción y una sensación de incertidumbre y de angustia que podía reconocerse. Esta pesadumbre eratangible, pese a su inmaterialidad, pero el coliseo de Orriols no estaba dispuesto a claudicar y su espíritu levantisco entroncó con los ánimos y el coraje de un bloque que nada más metabolizar la situación trató de buscar argumentos para contrarrestarla. No obstante, la Liga BBVA avanza con firmeza y el próximo desafío ya está localizado en el tiempo y en el espacio.

Después de consignar la primera remontada del actual curso, el Levante tratará de reafirmarse en Granada. En Los Cármenes luchará con denuedo con el fin de firmar la segunda victoria consecutiva del ejercicio para rasgar otra maldición que se perpetúa durante la temporada en recorrido que ya anuncia su ocaso. Un año y un mes después la sociedad azulgrana volvió a experimentar en lo más profundo de su interior las emociones que desprende voltear un partido que nació contrahecho tras la diana rival. El postrer precedente se produjo en los primeros días de marzo de 2015 con Lucas Alcaraz en el banquillo en un choque entre iguales ante el Eibar. Aquel partido estaba inscrito en un círculo en rojo. Reunía dos rivales con proyecciones parejas en la clasificación. Vencer suponía desde un prisma granota mantener los lazos de reciprocidad con la Primera División.

El enfrentamiento pareció entrar en una oscura dimensión tras el gol obtenido por la escuadra eibarresa en el arranque del capítulo definitivo. No obstante, la respuesta ofrecida por el combinado de Orriols fue contundente. Uche y Barral recompusieron el estado de la situación para aprisionar tres puntos fundamentales y básicos en la lucha por la consecución de los objetivos establecidos. El Levante en ese ciclo del campeonato acostumbró a superar adversidades. Málaga y Granada probaron la capacidad de resistencia de un colectivo de voluntad inquebrantable. Esa percepción, es decir esa tenacidad y esa firmeza, conjugó con las constantes emitidas frente al Espanyol en un duelo capital que supo resolver el equipo de Rubi. Granada marca una nueva parada. Se espera un partido tenso y aristado. El valor de los puntos aumenta de forma notable. El aspecto s compartido por los dos contendientes

El Levante podría enlazar su segunda victoria del curso y sumar seis puntos de una tacada. Curiosamente, el último antecedente data de las jornadas 33 y 34 del ejercicio pasado. El eje de la cronología atraviesa por un periodo similar. Aquellas semanas estuvieron repletas de efervescencia. El sobresaliente triunfo en Getafe (0-1) se correspondió con la victoria ante el Córdoba (1-0) en el partido número mil del Ciutat de València. El Levante de Lucas Alcaraz allanó el camino de la permanencia con los goles de Casadesús y Barral. Fue un golpe de timón con resultados visibles. La realidad presenta conexiones análogas, aunque parece necesario seguir nutriendo el expediente granota de triunfos y de puntos para salir indemne de una batalla que vincula a cuatro escuadras, a saber, Getafe, Sporting de Gijón, Granada y Levante, cuando restan cinco duelos.