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Primer equipo
De un sueño seductor a un final de pesadilla
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De un sueño que parecía eterno y seductor a una pesadilla que contó con una reedición de capítulos en forma de goles únicamente hubo un espacio muy corto que el Levante atravesó como un funambulista que no consigue mantener el equilibrio en la cuerda floja. La estructura granota se desplomó con virulencia después del gol en propia puerta de Juanfran. Fue una diana circense en su ejecución final. El Levante se hizo el harakiri de forma involuntaria, pero letal para el desarollo de la confrontación. La mirada perdida del lateral y de Vyntra denunciaba la naturaleza de una acción muy desafortunada que turbó y ennegreció el pensamiento de los jugadores azulgranas en un partido al que se agarraban con la fuerza de un náufrago que trata de sobrevivir en un ambiente hostil. Muy posiblemente el Levante no mereció sucumbir de tal guisa. El disparo de Tello tuvo su correspondiente contestación por parte de Javi Jiménez. El rechace acabó en las botas de Vyntra y su despeje tropezó con el cuerpo de Juanfran. A partir de ese instante se desató una tortuosa tormenta con epicentro en las botas de Messi. El atacante argentino no encontró el camino directo del gol, pero fue la avanzadilla para que Tello resolviera la cita y prácticamente la eliminatoria. Messi fue una auténtica pesadilla como pasador. La gloria del gol fue para Tello. Quizás aparezca una nueva lectura detrás del amplio marcador. En ese sentido, sería necesario mirar hacia atrás para acentuar la magnitud del partido que abordó el Levante en competición liguera con la adquisición de una igualada que cuenta con un valor incalculable.

El Levante consiguió hacer de los dos partidos ante el Barcelona encadenados un acto de verdadera y extremada fe. Únicamente al amparo de la fe podía afrontar un ciclo de enfrentamientos que parecían devastadores por sus consecuencias y secuelas sobre la moral de la tropa que comanda Joaquín Caparrós. En cierta medida la escuadra de Orriols parecía proyectar las constantes emitidas en el duelo de Liga a la Copa, pese a las sustanciales variaciones. Excelentemente pertrechado atrás y con un innegable sentido de la solidaridad y de la colectividad, el grupo mantenía a raya al bloque del Tata Martino y a buen recaudo la meta de Javi Jiménez pese al susto inicial de Pedro. Es más Barral y Xumetra sembraron las dudas en el eje de la zaga defensiva del Barça. Los dos jugadores lograron liderar distintas razzias por las cercanías del arco de Pinto que evidenciaron los problemas del Barcelona desde una perspectiva defensiva.

Y el gol de Nabil El Zhar nació desde la estrategia como aconteció en la Liga. El remate a bocajarro del atacante marroquí pareció aletargar al conjunto culé. El Barcelona dominaba la posesión del esférico, pero era excesivamente previsible en su materialización final. A su juego le faltó velocidad y chispa ante una nutrida y ordenada defensa. Por instantes, el partido tomó el formato de los duelos de balonmano. El balón recorría todos los márgenes de la retaguardia granota, pero con un acusado sentido horizontal. No había verticalidad, ni espacios por los que adentrarse, si bien el panorama varió de raíz en la reanudación tras la igualada obtenida de una manera cruel para el Levante. El Barcelona se desató partiendo de las botas laceradas de Messi. El atacante argentino dio dos pasos atrás para conducir el cuero pegado a sus pies, zigzaguear ante los defensores rivales para buscar, leyendo entre líneas, las apariciones desde atrás de Tello. La sociedad contó con distintos capítulos con un mismo final; Tello alzando la mano al cielo tras batir a Javi Jiménez.