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Primer equipo
El Alcorcón desnorta al Levante en el Estadio Santo Domingo
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roger busca el balon en el duelo en Alcorcón

En el coliseo del Alcorcón no hubo esa tregua que se presupone en los albores de cada confrontación cuando los dos equipos miden sus fuerzas desde la lejanía sin entrar en contradicciones. No hubo minutos de tanteo. Ni tiempos para la especulación. Ni tan siquiera un pequeño armisticio para abrir los pulmones y respirar aire puro. Ese no era el guion que había previsto el titular del feudo amarillo.Todo fueron amperios; alto votaje y dinamita por parte local. El Alcorcón fue devastador y constante desde que el balón comenzó a adquirir protagonismo. Y se batió con una intensidad supina. Los jugadores locales se mostraron sobre el verde con la fuerza de una manada de búfalos con capacidad para arrollar y engullir todo lo surgía por delante. Sus corazones destilaban acción, pero apelar a la fe, a la raza; manifestarse con la osadía de un corsario que se lanza al abordaje de su adversario no significa desproteger y olvidarse de manejar el cuero.

Víctor Pérez y Toribio marcaban una raya imaginaria en la medular y aclaraban el paisaje cada vez que aparecían. La magnitud del fútbol alfarero partía desde sus botas. Y adquiría consistencia y una pátina de brillo que estremecía la estabilidad granota. Tardó un mundo el Levante en tomar las medidas del partido y tardó un océano en cruzar el medio del campo para amenazar a Dmitrovic. El esférico fue pasando de bota en bota hasta aposentarseen los pies de Insa. El disparo del mediocampista rozó el larguero. En ese instante de la confrontación las cartas ya estaban marcadas. El Levante se guarecía sobre sí mismo. El Alcorcón presionaba con instinto aniquilador para atascar hasta límites insospechados la salida diáfana de su oponente. Y fue una constante invariable que desconectó del duelo a los pupilos de Muñiz. Los rechacen en propiedad exclusiva del Alcorcón, las segundas jugadas también.

Lo cierto es que el Levante nunca pudo domesticar el encuentro. El gol local llegó desde los once metros como pudo llegar antes y como pudo llegar después de que Postigo sorprendiera a Raúl al tratar de alejar el cuero de la portería azulgrana. La cadena de infortunios no cesó tras la señalización de una pena máxima cuanto menos dudosa y controvertida. Y aumentaron con la lesión de Campaña tras una fuerte entrada de un desolado Pablo Pérez. Pareció despertar el Levante con la entrada de Rubén. La escuadra azulgrana emergió con un lanzamiento de falta del canterano que escupió la cepa del poste de la meta local. Pudo cambiar el signo de la confrontación, pero no fue así. Y el gol siguió merodeando por la portería levantinista hasta la definitiva conclusión del partido. Es evidente que no hay derrotas útiles, pero sí que hay derrotas didácticas y reveladoras de la dificultad que entraña la competición aunque también es una evidencia que el Levante mantiene intacto un crédito forjado a base de victorias y de tardes convincentes.


Alcorcón: Dmitrovic, Navarro, Toribio, David Rodríguez, Víctor Pérez (Tropi, min 79), Kadir, Bellvis, Alejo (M. Luque, min 65), Óscar Plano (Pérez, min 70), Nelson y Owona.

Levante UD: Raúl, Toño, Rober Pier, Lerma (Verza, min 45), Roger, Morales, Postigo, Pedro López (Rubén, min 59), Insa (Casadesús, min 29), Jason y Campaña.

Árbitro: David Pérez Pallás. Comité Gallego. Amonestó con cartulina amarilla a Toribio, Navarro, Pedro López, Toño. Expulsó con roja directa a Pablo Pérez.

Goles: 1-0. Min 27. David Rodríguez de penalti. 2-0. M. 39. Postigo en propia puerta.