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Primer equipo
El Bernabéu es despiadado con un valiente Levante
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Se sentía libre el Levante, hasta que se llevó una terrible bofetada por parte del Real Madrid. Fue un golpe terrible directo al corazón. Sin remisión; sin piedad y, además, sin ningún tipo de miramientos. De repente se oscureció el feudo del Santiago Bernabéu. No fue en exclusiva un fenómeno adscrito a la ciencia de la climatología que también porque el partido en su fase crepuscular nació inundado por los rayos del sol y acabó en medio de una lluvia torrencial abrumadora. Sin apenas tiempo para materializar la dureza y el impacto de los porrazos recibidos, en forma de goles, la escuadra granota se vio lejos de un partido por el que no pasaba de puntillas. Al contrario; el Levante proponía en un territorio repleto de complejidad para la mayoría de sus adversarios. Anestesiado por la contundencia de los sopapos trató de regresar a la confrontación. El Levante se negó a claudicar en el campo del Real Madrid, pero todos los méritos acumulados y vertidos sobre el verde durante veinticinco minutos repletos de esperanza se desmoronaron de raíz tras las dianas de Marcelo y Ronaldo. El fútbol no se comporta como una ciencia exacta en sus manifestaciones, pero es una evidencia que tiene sus propios dogmas. Y además son irrenunciables. Tan eternos en su materialización que se pierden en la noche de los tiempos de la disciplina. Quizás el gol sea una de esas afirmaciones irrefutables con un elevado contenido teológico por todo lo que conlleva. Jugaba el Levante, gritaba el Estadio Santiago Bernabéu con fiereza. Parece un contrasentido, pero no lo fue. El gol siempre conlleva certezas. El Madrid tiene dinamita en sus botas. Amagó Deyverson con romper la racha de inmaculada de invulnerabilidad que acompaña a Keylor Navas y acto seguido se coló Marcelo hasta la cocina para buscar una sólida asociación con Ronaldo y romper la portería de Rubén con un tremendo disparo. La historia en ocasiones es cíclica y se repite. La imagen fue realmente devastadora. Keylor sacó su versión más felina para desviar sobre la línea de gol un cabezazo del atacante brasileño.

Parecía devastador el giro de cuello efectuado por Deyverson, pero con Navas nada es imposible. Lo sabe bien el Levante, por cuestiones más que obvias a imputar al pasado, y empieza a comprobarlo el coliseo del barrio de Chamartín en cada una de sus actuaciones. Navas es un auténtico portento. El guardameta se revolvió a ras de suelo para resguardar a su equipo de una igualada que un minuto después parecía alejarse todavía más. Kroos taponó un pase en la línea de medios y combinó con Cristiano Ronaldo. El portugués se acomodó el balón en el balcón del área y ajustició a Rubén. No conviene dejar sueltos a los atacantes madridistas. Sus movimientos por las inmediaciones del área rival son letales. Hay veneno en sus botas. Los jugadores azulgranas abandonaron el Bernabéu con la mirada perdida, pero hay muy poco que reprochar en su comportamiento. Fue un equipo meritorio en un escenario complejo. No se dejó acogotar por la escenografía. Ni por el pedigrí de uno de los grandes santuarios del balompié mundial. Tuvo personalidad para proponer y para encajar los golpes y no desnortarse. Y no es una tarea sencilla en el Bernabéu. El Levante mantuvo el orden. Fue un equipo estructurado con el balón y compacto cuando caminaba sin la compañía del cuero y nunca perdió de vista la meta contraria. Quizás el elevado número de llegadas a los dominios de Keylor radiografíen la confrontación. Fue una constante durante la totalidad de la cita, aunque le faltó transformar sus ocasiones para llegar al paraíso. Roger se plantó ante el cancerbero sudamericano en el minuto cinco y repitió en los estertores del primer acto. Deyverson se desesperó ante el pétreo muro alzado por el arquero. Rozó el gol en dos ocasiones y veía con un plus de frustración cómo iban cayendo los goles en la zona contraria del verde de manera encadenada. El Levante se vio por delante en el marcador y llegó Marcelo. Rozó la igualada y le abofeteó Ronaldo. El guion se mantuvo en la segunda fase. El Levante se comportaba con valentía, pero chocaba con Keylor y con la voracidad de Jesé. El partido moría cuando el delantero canario volvía a ejecutar a Rubén.


Real Madrid:

Levante UD:

Árbitro: José Maria Sánchez Martínez

Goles: 1-0. Marcelo, min 26 2-0. Ronaldo, min 29 3-0. Jese, min 81