Skip to main content
Primer equipo
El desafío máximo de la tercera temporada en Primera División
Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!

La pretemporada es tiempo para la siembra. Y para que germine y fluya una idea y una propuesta colectiva que ofrezca la capacidad y la fortaleza física y mental óptima para afrontar la extrema dureza que establece el calendario liguero en el marco de la Primera División. Es decir; esta fase estival se convierte en el epicentro para la solidificación de una filosofía que permita competir en un universo áspero y tortuoso. El Levante madrugó en el presente período estival para atarse las botas y regresar a los terrenos de juego. El grupo y el cuerpo técnico que lidera Juan Ignacio Martínez regresaron el pasado jueves 7 de julio. Después de una primera toma de contacto formal con el césped en las instalaciones de la Ciudad Deportiva, el bloque profundiza desde el pasado lunes en La Manga Club en ese conocimiento planteado en este periodo previo al inicio del campeonato de la regularidad.

En un complejo deportivo exquisito se van estableciendo las primeras alianzas entre el grueso de los jugadores y un cuerpo técnico nuevo en el que sobresale la figura de JIM. El curso 2011-2012 ya es una realidad incuestionable. El Levante se medirá al Zaragoza en el duelo inaugural en el Estadio Ciudad de Valencia. El choque está fijado para el penúltimo fin de semana de agosto. Si se centra la atención en el desarrollo de la competición es inexcusable que el gran reto que surge por el horizonte granota es el de acotar la permanencia, emulando los hechos acaecidos en la temporada recién finalizada. No hay, ni existe, un desafío de mayores dimensiones para el total de los estamentos que conforman el levantinismo en la nueva aventura que se presagia como entidad adscrita a la Primera División.

La magnitud del reto, que es evidente que no es menor, ni tampoco irrelevante, por el sentido económico y social que adquiere para el crecimiento de la institución, tendría un impacto tremendo desde una perspectiva histórica; el Levante cumplirá la séptima temporada, coincidiendo con el desarrollo del ejercicio 2011-2012, formando parte de la burguesía del fútbol español. Su nombre aparece entre los veinte escogidos para luchar en uno de los formatos más competitivos y complejos del balompié internacional. No obstante, nunca ha conseguido perpetuar su estancia en la elite más de dos temporadas consecutivas. Es el umbral que establece y determina su propia historia. El Levante tuvo que esperar en el tiempo hasta el curso 1963-1964 para estrenar su condición de primerdivisionista y esa etiqueta le acompañó durante el ejercicio siguiente en virtud de la décima posición conseguida por las huestes lideradas por Domínguez, Serafín y Calpe, entre otras figuras destacadas del aquel momento.

Sin embargo, su rastro se difuminó y no sería hasta el advenimiento del tercer milenio cuando el Levante encontró la luminosidad que le condujo hacia un camino que se había oscurecido. La conquista de la Primera División fue efímera, pero la entidad pudo resetearse de nuevo con celeridad para volver un año más tarde. Las temporadas 2006-2007 y 2007-2008 convergieron con el pasado competitivo que marcaba la década de los sesenta. El Levante engrosó la lista de los principales y el fútbol, en su máxima expresión, llegó al Estadio Ciudad de Valencia. En el presente no hay diques que cercenen la ilusión. Parece una cuestión aritmética. La homérica permanencia conquistada en una segunda vuelta majestuosa, durante el curso 2010-2011, abre nuevas vías de exploración y explotación a la Primera División. El reto de la tercera temporada entre los elegidos ya está en marcha.