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Primer equipo
El ejercicio de los desafíos fulminados
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Quizás la histórica clasificación para la próxima edición de la Liga Europea, ratificada tras la victoria ante los leones del Athletic Club en el feudo de Orriols en la tarde-noche mágica de ayer domingo 13 de mayo, se convierta en el arquetipo que representa la culminación a una temporada ejemplar en el interior del terreno de juego de la escuadra que prepara Juan Ignacio Martínez. Muy posiblemente sea la cúspide; el cénit a un ejercicio liguero, elevado a la categoría de histórico, que adquirirá la eternidad en la memoria de los estamentos que conforman el levantinismo. El asalto al Viejo Continente es el paradigma de la extraordinaria ambición de un grupo de futbolistas y de las coordenadas cartesianas de un proyecto, conducido desde los despachos por Francisco Catalán, que, en perfecta simbiosis y armonía, han desafiado las leyes que imperan en una disciplina totalmente mercantilizada.

Europa es la cúspide del curso, pero hay más aspectos estadísticos dinamitados por las huestes azulgranas en su arrollador paso por la competición entre los meses de agosto de 2011 y mayo de 2012. Los meses de septiembre y octubre fueron ejemplares desde una perspectiva numérica. El Levante fue capaz de enlazar veintiún puntos de manera consecutiva que le guiaron hacia el ático de la clasificación en la principal división. Durante dos semanas el sol salía por Levante y, por uno de esos fenómenos de irresoluble explicación física, no parecía esconderse. Fueron siete victorias encadenadas que determinaron un nuevo umbral en el marco de la elite conjugando con la condición de invicto. La sociedad cerró en la jornada de ayer su séptima participación en Primera División con un expediente maquillado por los cincuenta y cinco puntos conquistados.

Los dígitos superan la barrera establecida durante el pasado ejercicio de Liga cuando el colectivo que conducía Luis García estableció cuarenta y cinco puntos que le permitieron mantener la categoría después de un arranque un tanto dubitativo. El capítulo de triunfos se ha elevado a dieciséis; cuatro más que los conseguidos en la postrera temporada y, por citar un ejemplo contundente, nueve más que el curso 2007-2008 de infausto recuerdo. Desde un prisma anotador, y desde una perspectiva personalizada, nadie ha disparado con más certeza y acierto que Koné en la historia del Levante como equipo vinculado a la Primera División. El atacante marfileño retomó la condición de anotador con la adquisición en propiedad de quince goles. El africano ha liderado las estadísticas en el apartado goleador. Sus botas son el azote de las redes contrarias.

En cierto modo, Koné parece el héroe de la clase obrera en tal episodio a la vista del pedigrí de los compañeros con los que comparte espacio entre los grandes killers de la competición. Y desde la particularidad a la globalidad; en la historia reciente nadie ha celebrado tantas dianas tras conseguir cincuenta y cuatro en treinta y ocho jornadas. Y por vez primera, como miembro de la elite, el bagaje anotador es superior a los goles encajados, cincuenta y cuatro por cincuenta. Todos los registros conformados en un ejercicio repleto de emociones y sensaciones permiten compendiar un nuevo hito; el Levante pisará la máxima categoría por tercera vez, de forma consecutiva, en un hecho que no cuenta con precedentes en el pasado.