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Levante UD Juvenil
El Juvenil A mereció puntuar ante el Atlético Madrileño (0-1)
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Levante UD: Tienza, Loza, Lara (Chuso, min. 82), Gaizka, Ferrando, Sanju, Riera, Jou (Rober, min. 56), Ramón (Raúl, min. 74), Keko (Joan, min. 45), Colau.

Atlético Madrileño: Santomé, Oscar, Antonio J., Gonzalo, Ricardo, Perea, Rentero (Nick, min 74), Abou, Nacho Hemas (Toni Moya, min. 88), Jacobo (Rubén, min. 82), David (Damián, min. 58).

Árbitro: Nicolás Garcelán Docio. Amonestó al local Rober y a los visitantes Jacobo y Óscar.

Goles:
0-1. Jacobo, min. 24

Mientras el frío y el viento tomaban la Ciudad Deportiva de Buñol, el Juvenil A de Igor Oca y el Atlético Madrileño se batían en duelo en uno de los choques más intensos de la temporada. Un solitario gol de Jacobo en la primera parte le sirvió a los madrileños para imponerse a un Levante que dominó el esférico, propuso las ideas y gozó de las ocasiones pero no pudo abrir el cerrojo del equipo rival.

El partido comenzó de forma frenética desde la primera ocasión. Justo después de que el árbitro indicó el inicio del partido, Riera desbordó a su par por la banda derecha y habilitó a Colau, que no pudo superar al meta Santomé. En los primeros instantes, el partido se convirtió en un correcalles. El Levante trató de aguantar el balón mientras que los atléticos vivieron de las pérdidas granotas en medio campo. Superados los primeros veinte minutos, los de Igor Oca comenzaron a dominar el juego y, con ello, llegaron las ocasiones. Primero fue Ramón que, tras recibir de espaldas un balón desde banda izquierda de Lara,  chutó alto ante la presión de los centrales madrileños. Justo después, una recuperación de Loza acabó en las botas de Riera, que aprovechó la situación de ventaja para deshacerse de su marcador con un gran autopase y conectó con un Ramón férreamente marcado por los defensores rivales, aún así, el 9 granota se las ingenió para probar suerte chutando a portería, pero el balón salió fuera rozando el segundo palo.

Cuando el Levante comenzó a carburar, llegó el único tanto del partido. El Atlético Madrileño aprovechó una jugada por banda derecha para conectar con Jacobo en la frontal del área, el cual sí que tuvo la suerte necesaria para mandar el balón entre los tres palos a pesar de lanzar a la media vuelta y, de esta forma, adelantar a los madrileños. Pese al golpe, el equipo no tardó en rehacerse y volver a plantear su juego de dominio mientras que los madrileños dejaron hacer y buscaron la contra. Ya en el ocaso de la primera parte, Ramón dispuso de la mejor ocasión granota, con un potente chut que repelió Santomé, portero madrileño, con una grandísima estirada.

Durante la segunda parte, el guión del partido se agravó. El Juvenil A luchó contra el crono para tratar de conseguir el ansiado gol. A su vez, el Atlético de Madrid dispuso sus piezas con la clara ambición de mantener el resultado, imponiendo su cerrada defensa y dejando que el mediocentro Abou condujera al equipo. De esta forma, el partido se convirtió en un choque con reiterativo argumento. El Levante buscó cualquier espacio para atacar y el Atlético Madrileño dio todo de sí por cerrar su área. Fue el propio Ramón quién, una vez más sin suerte, recogió un balón de Lara para ver como su colocado chut fue repelido por el último central madrileño. En la siguiente jugada, Ferrando se impuso para cabecear un centro de Riera, pero el balón se marchó por encima del larguero visitante.

Tal como el desenlace del partido se vislumbraba, la tensión llegó a alcanzar límites insospechados. Los de Igor Oca, volcados al ataque, se vieron siempre frenados por los intensos defensas del Atlético. Joan, Riera y Colau trenzaron constantemente inmersiones en el área rival que fueron infructuosas en el último momento. El propio Joan, gozó en los minutos finales de dos ocasiones muy discutidas que fueron inefectivas. Primeramente, un chut suyo desde la frontal del área fue repelido de forma dudosa por un defensor madrileño. Seguidamente, el mediapunta dio todo de sí para conseguir regatear a los defensores rivales con un bonito caracoleo que le dejó en situación de uno contra uno contra el portero rival, quien pudo mandar a córner el esférico en el último momento. Pese al derroche y las ganas de los levantinistas, el futbol quiso que el partido siguiera el guión hasta el último segundo de la prórroga, certificándose así la dolorosa derrota a pesar de haber llevado la iniciativa durante todo el encuentro.