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Primer equipo
El Levante aprisiona un punto en el Estadio Gran Canaria
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Con la Liga todavía en maitines, cruzó el Levante el océano Atlántico para anclar las botas a la superficie, algo terrosa, del Estadio Gran Canaria. La competición liguera acaba de amanecer, pero eso no implica que los encuentros estén exentos de adquirir sentido y significación. El choque permitía establecer una especie de reflejo entre los dos contendientes que se medían en tierras canarias en un enfrentamiento vinculado a la segunda jornada del campeonato de la regularidad. Se trata del reflejo lumínico, candente e ilusionante que emana de la Primera División; todo un potosí para estas escuadras por todo lo que implica. Y tanto la U.D. Las Palmas como el Levante lucharán durante el curso que se presenta con todas sus fuerzas hasta tocar la extenuación por aferrarse a este espacio y mantenerse entre sus estructuras durante una temporada más. Y la batalla se antoja cruenta. Sobrevivir en la elite implica dejarse la vida en cada uno de los segundos de los que consta el ciclo competitivo. Es una premisa absoluta que quedó constatada sobre el césped del coliseo amarillo durante los noventa minutos.

En un partido entre iguales, el colectivo que prepara Lucas Alcaraz rascó un punto, revestido con un valor supremo, que le permite estrenar su casillero y alimentar su estado de ánimo antes del parón del fin de semana próximo por mor de los compromisos internacionales en el ámbito de las Selecciones Nacionales. Volvía el Levante a aposentarse sobre el verde con los hechos que se sucedieron en el estreno liguero ante el Real Club Celta de Vigo en el Ciutat todavía muy frescos en su memoria. De ahí la trascendencia de puntuar para mitigar efectos perniciosos. La primera incógnita no tardó en despejarse a la vista de la alineación presentada. Lucas Alcaraz optó por reconfigurar el eje de la zaga con la presencia de Feddal. Zou fue el encargado de cubrir el hueco que dejó Simao como consecuencia de la expulsión sufrida en el partido ante la entidad gallega.

La presencia del defensor marroquí mantenía incólume esa propuesta táctica de partir de inicio con una línea integrada por cinco defensores. La puesta en acción granota fue convincente. Ghilas se perfiló por el carril izquierdo para sufrir las acometidas de la zaga local. Verza envió una rosca al corazón del área de Varas que cabeceó José Mari de cabeza. El mediocentro andaluz iba a capitalizar la presencia granota en ataque durante el desarrollo del primer capítulo de la confrontación. El centrocampista llegó al borde del área canaria para probar fortuna desde la media distancia. Varas atrapó con seguridad. Y los actores volvieron a reunirse en un saque de esquina que remató José Mari y rechazó de puños el arquero local. El Levante dibujó sus mejores momentos en ese ciclo del encuentro. La presión asfixiante en la línea de medios propició un par de contras peligrosas que sembraron de dudas al combinado preparado por Paco Herrera. Las Palmas no encontraba los mecanismos para acercarse a los dominios de Rubén. Sus acometidas morían en las cercanías del área azulgrana.

No obstante, el partido parecía susceptible de cambio cuando el balón caía en las botas de Jonathan Viera. Fue posiblemente el futbolista más clarividente con el cuero en sus pies. El mediapunta retorna a la máxima categoría defendiendo la elástica del equipo en el que se formó dispuesto a quedarse y a liderar la proyección grancanaria después de un tránsito algo errático en los tiempos más recientes. Ubicado en la mediapunta, y en esa zona que presagia y antecede al gol, siempre buscó el pase definitivo a la espalda de la defensa levantinista que pudiera dejar a sus compañeros sin mayor oposición que Rubén Martínez. La tendencia no mutó durante la segunda parte. Conforme avanzaba el enfrentamiento, el Levante trató de resguardar con mayor ahínco el punto sabedor de lo que cuesta engrandecer el granero en la máxima categoría El grupo dio un paso atrás para proteger su meta fiando la salida hacia la portería de Varas con balones en largo que trataban de conectar con Ghilas. En los minutos finales, ya con Nabil El Zhar sobre el campo, la U.D. Las Palmas redobló esfuerzos para lograr el triunfo aunque su dominio fue más ficticio que real.