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Primer equipo
El Levante confirma su pasaporte europeo
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Ávido de emociones fuertes, la grada del Estadio Ciudad de València rugió de gozo y pareció bordear al éxtasis colectivo cuando Fanis Gekas embocó, en las cercanías de la meta defendida por Randolph, con una tranquilidad absoluta y meridiana, el perfecto servicio que desde el carril de la banda izquierda le envió Juanlu. Más de cien largos años llevaban los seguidores locales soñando con experimentar una situación como la desarrollada en una noche que se inició con un sentido y alegórico recuerdo para todos aquellos que, en algún momento de la historia centenaria, ayudaron al crecimiento y a la consolidación de la institución azulgrana. La efervescencia del interior zurdo fue capital en la génesis de la resolución final de la diana que desentrañó los misterios del reino oculto y desconocido que para el Levante encarna la Europa League. El gol del delantero griego definitivamente cerró la eliminatoria. No hubo más noticias del Motherwell desde entonces.

Quizás la materialización de ese reino oculto mereciera un fútbol de mayor calado y atracción, desde una perspectiva más normativa, sin embargo, muy pronto resultó factible comprender que el encuentro no encarnaría las virtudes cardinales del balompié. No hubo un fútbol academicista en la secuencia comprendida por los noventa minutos de tiempo reglamentario. El inicio del enfrentamiento fue revelador del paisaje que podía encontrarse el Levante si su concentración no era supina. Es cierto que el marcador conseguido en el Fir Park era revelador, y que confirmaba en grado sumo la supremacía granota, pero cualquier despiste podía propiciar un camino diferente al pronosticado. El duelo nació con un cabezazo envenenado de Higdon que acabó en el fondo de la red de la meta de Keylor Navas. Sin embargo, el tanto no llegó a enturbiar el alma de los jugadores granotas. La acción estaba invalidada por fuera de juego, pero podía considerarse un serio aviso.

El Motherwell no resultó un equipo de mirada inquietante, pero revoloteó por las inmediaciones de la portería que resguardó Keylor Navas con una cierta impunidad durante los minutos iniciales. El grupo que prepara McCall pisó las cercanías del perímetro defensivo azulgrana con mayor frecuencia que en el duelo de ida en Escocia. Lasley probó desde la media distancia. Keylor Navas no era un mero espectador. El Levante no mostraba ni la intensidad, ni el músculo de otras citas. Le costó engarzar fútbol y presentarse con claridad ante Randolph. La confrontación avanzaba sin grandes variaciones en la escenografía presentada por ambas escuadras. La sociedad azulgrana pareció emerger en la reanudación. Diop filtró un pase sobre la entrada de El Zhar que el arquero escocés abortó. El Zhar regresó al lugar del crimen aunque su disparo se perdió en la inmensidad de la noche.

Más clarividente estuvo Juanlu. No es de extrañar la aparición estelar de Juanlu. El atacante andaluz acostumbra a dejar su sello y su distinción en las citas más laureadas de la historia reciente del Levante. En esta ocasión se convirtió en la anunciación del gol con un medido pase al que respondió Gekas con brío y acierto. Es posible que la resolución del gol defina las características que singularizan al ariete heleno; un delantero programado para responder con autoridad y con pragmatismo cuando se mueve por el interior del área rival. Gekas sacraliza ese espacio. Lo demostró con un toque preciso y certero que finiquitó definitivamente el sentido de una eliminatoria prácticamente unidireccional desde el triunfo conseguido en tierras escocesas.   

Levante: Navas; Pedro López, Ballesteros (Héctor Rodas, m. 76), Navarro, Juanfran; El Zhar, Iborra (Pallardó, m. 79), Diop, Juanlu; Barkero (Míchel, m. 60); y Gekas.

Motherwell: Ranfolph; Kerr, Cummings, Page, Hammel (Francis-Angol, m. 71); Carswell (Humphrey, m. 67), Ojamaa (McHugh, m. 67), Lasley, Hetherington, Murphy; y Higdon.

Goles: 1-0. M. 71. Gekas, a centro de Juanlu.

Árbitro: Clément Turpin