La carabela de Plata no saldrá de la Península Ibérica para poner rumbo en dirección hacia las playas del Mar Mediterráneo. El Levante de Joaquín Caparrós inscribe su nombre entre los egregios vencedores del prestigioso Trofeo Colombino tras conquistar al Pescara con las dianas alcanzadas por Héctor Rodas y Ángel. Los goles de la escuadra azulgrana, conseguidos en cada uno de los capítulos de la confrontación, tuvieron un efecto cortante y acerado sobre su oponente. Los dos dianas llegaron en instantes muy puntuales del partido cuando el Pescara parecía tratar de reinterpretar cada signo del enfrentamiento. Los goles desnortaron al grupo italiano. Fueron dos zarpazos que esquilmaron la moral del colectivo azzurro. Desde esa perspectiva, la aparición desde atrás de Héctor Rodas, en un saque de esquina lanzado por Ivanschitz, redujo la salida emergente de un Pescara que, guiado por las botas afiladas de Piscitella, quizás su jugador más desequilibrante, buscaba el costado izquierdo del ataque transalpino para proyectarse hacia los dominios de Keylor Navas.
La tendencia, muy pareja pos sus consecuencias, contó con un nuevo capítulo en los minutos finales de la cita. La sociedad italiana afrontaba la recta definitiva del duelo con la firme intención de reconducir el marcador. Y Maniero cabeceó desde el punto de penalti un centro que procedía del costado zurdo de ataque del Pescara. El balón salió rozando el palo del arco defendido por Keylor Navas. La respuesta del Levante fue exquisita. Iborra y Ángel trazaron un plan perfecto ante la mirada de los futbolistas transalpinos. El mediocentro filtró un pase al interior del área que dejó al atacante desnudo ante Pigliacelli. Ángel definió con calidad para aquilatar el triunfo definitivo. Es evidente que el nivel de exigencia se incrementó con respecto al partido inaugural del trofeo que midió al Levante y al Olhanense. El Pescara, un club adscrito a la Serie B del futbol italiano, tras su reciente descenso, asomó al partido con valentía y atrevimiento. Piscitella, Politano y Bjarnason conformaron los tres vértices un triángulo que reclamó una respuesta contundente de la zaga defensiva.
El Levante recuperó la imagen aguerrida que le caracteriza en el tiempo presente. Fue un adversario sólido desde un prisma defensivo y con querencia a salir con rapidez hacia los dominios de la portería italiana siempre sin perder de vista la asociación colectiva con el fin de organizar su juego. No obstante, el Pescara amasaba el balón mientras que el Levante se proyectaba con celeridad hacia el arco contrario buscando la velocidad en la ejecución, principalmente cuando el esférico traspasaba la línea de medios. En ese punto, Pedro Ríos capitalizó la mayoría de las acciones. De hecho, el gol de Héctor Rodas llegó tras una contra protagonizada por Pedro Ríos. Los roles estaban perfectamente definidos. Y el Levante marcó la totalidad de los tiempos. En realidad, el partido siempre estuvo en el espacio candente hacia el que lo guió el Levante. Es otro de los aspectos a acentuar del enfrentamiento; la condición de prestidigitador del bloque azulgrana capaz de generar una impresión sobre el verde que no se caracterizaba con la realidad. Desde ese prisma, el dominio del Pescara fue más ficticio que real y prácticamente no entrometió una victoria de prestigio que cierra el serial de partidos amistoso de la actual pretemporada.
Levante; Keylor Navas, Navarro, Héctor Rodas, Barral, Nikos, Sérgio, Pedro Ríos, Ivanschitz, Chris, Simao y Expósito. También jugaron; Xumetra, Iborra, Pallardó, Jason y Ángel.
Pescara; Pigliacelli, Zauri, Frascatore, Rizzo, Zuparic, Bochetti, Politano, Nielsen, Maniero, Bjarnason y Piscitella. También jugó Kabashi.
Goles; 1-0. M. 18. Héctor Rodas. 2-0. M. 80. Ángel.
Árbitro; Pérez Montero. Comité Andaluz. Mostró amarilla a Zuparic.