Hay empates que dejan tras de sí un evidente poso de amargura. Y hay igualadas que generan una cierta sensación de libertad sobre la psique maltrecha de los jugadores. Hay empates para esbozar una diáfana sonrisa y hay empates para alcanzar los vestuarios con una profunda sensación de frustración. Y ya se sabe que en el fútbol, y durante los partidos, en ocasiones, los sentimientos y las emociones son totalmente dispares y extraordinariamente alejados entre sí. Algo así aconteció sobre el verde del Estadio de La Rosaleda. Cada uno de los contendientes marchó con una percepción muy distinta de la evolución del duelo, pero resulta incuestionable que el punto cuenta con un valor tremendo para el grupo que conduce José Luis Mendilibar. El hecho no admite ni dudas, ni discusiones después de saldar la epifanía de la competición con dos derrotas consecutivas que languidecieron la moral de los estamentos granotas. De ahí el influjo del punto alcanzado. Hay empates para crecer, para aumentar la autoestima, creer en las coordenadas propuestas y para cambiar dinámicas y tendencias que parecen complejas de superar. Puede ser el caso, aunque por el horizonte del feudo del Ciutat de València emerge la figura titánica y devastadora del F.C. Barcelona. O quizás por esa razón, haya que acentuar sobremanera el contenido del punto obtenido en tierras andaluzas ante un Málaga mucho más poderoso de lo que pueda parecer a simple vista.
A veces las apariencias llevan hasta el engaño. Es cierto que el bloque malacitano ha perdido lustre y barniz, si se establece una comparativa con el pasado más reciente, pero eso no significa que sea un equipo dubitativo. Es cierto que la estela que desprendía la Liga de Campeones se ha difuminado. Del entorno blanquiazul han desaparecido nombres con pedigrí, pero no es menos cierto que cuenta con un plantel muy competitivo. El proceso de reconstrucción generado invita al optimismo. Los jugadores de Gracia lo vienen demostrando sobre el verde en cada una de las confrontaciones disputadas hasta la fecha. En el colectivo gestado conjugan viejos rockeros como Santa Cruz, un perfil con pasado en las filas del Bayern de Munich, con gente como Luis Alberto, Juanmi, Recio u Horta. Camacho o Sergio Sánchez ponen la pausa y la experiencia. El resultado ante esta amalgama es la configuración de un bloque sumamente atractivo que adquiere un plus de peligrosidad mayor cuando el balón atraviesa la medular. La velocidad, el descaro y la verticalidad son componentes que el conjunto andaluz maneja y explora durante el recorrido de la confrontación. El Málaga lo demostró con hechos cada vez que el balón sobrepasaba la línea de medios. Sus bandas se convierten en puñales difíciles de neutralizar. La prueba fue compleja para los integrantes de la retaguardia granota.
Y hay noticias positivas en ese ámbito. Toño debutó mostrando seriedad y consistencia mientras que Héctor retornó tras la lesión sufrida en las jornadas finales del pasado curso. Y no hay que olvidar a Camarasa que salió indemne del reto que supuso partir en el eje de la zaga. El Levante afrontó dos partidos completamente distintos en uno. Jesús se convirtió en el nexo de unión de esas dos miradas contrapuestas. El arquero se proyectó en el Estadio de La Rosaleda. Completó una tarde estupenda con apariciones por toda la geografía del marco defendido. Su actuación fue poliédrica. Jesús destiló seguridad en los balones aéreos, voló hasta todos los rincones más recónditos de la portería para sacar manoplas ganadoras y se alió con la suerte y el larguero en la acción más clara del Málaga. Sustentó el entramado del Levante, principalmente en el segundo acto del duelo cuando la escuadra de Mendilibar se tornó más plomiza. El partido fue alambicado en esa etapa. Con anterioridad, es decir durante el primer capítulo, fue capaz de mantener a raya al Málaga. En esa etapa se mostró más osado y se lanzó hacia las inmediaciones de Kameni. Rafael se enfrentó al cancerbero africano en la ocasión más evidente para el equipo azulgrana. No obstante, su disparo se marchó por encima del arco del Málaga cuando aparecía Xumetra sin más compañía que su sombra por el espacio contrario del ataque. El choque cambió en la reanudación. El Málaga con Amrabat logró doblegar al Levante. El equipo levantinista dio dos pasos atrás para guarecerse sobre Jesús. El Málaga puso a prueba la consistencia del Levante. En último extremo chocó contra Jesús.
Alineaciones Málaga-Levante;
Málaga; Kameni, Weligton, Antunes, Camacho, Santa Cruz, Horta (Castillejo, min 73), Recio, Rosales, Sergio Sánchez, Luis Alberto (Amrabat, min 55) y Juanmi (Samuel, min 80).
Levante; Jesús, Toño, Vyntra, Rafael, Morales, Xumetra (Casadesús, min 79), Pedro López, Víctor Pérez, Sissoko (Héctor Rodas, min 63), Simao y Camarasa.
Árbitro; Gil Manzano. Colegio Extremeño. Amonestó con amarilla a Recio, Rafael, Simao y Vyntra.