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Primer equipo
El Levante le da otro sorbo a la Copa
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Embalado en la Liga BBVA donde marca registros de leyenda cuando la competición está cercana a su conclusión en la primera fase, el Levante decidió darse un homenaje en la Copa del Rey para seguir consignando logros históricos accediendo a la ronda de los cuartos de final del torneo del K.O. setenta y un año más tarde de su postrera presencia en ese umbral de la competición. Lo hizo defendiendo su condición de local en el Estadio Ciudad de Valencia, un espacio que se fagocita con sus intereses en los últimos tiempos, y que adelgaza de manera más que considerable la silueta de sus adversarios. Fue un partido de rápida resolución en el que apenas si hubo espacio para el debate entre los dos contendientes. La palabra del Levante fue firme e inalterable. El Levante se dio un festín ante el Alcorcón de considerables dimensiones. Su superioridad fue manifiesta desde la epifanía. Barkero rasgó el sistema defensivo del grupo de Anquela. Roger estrenó su expediente anotador aumentando las dudas de su adversario mientras que Iborra determinó el sentido final que iba a adquirir el duelo y Rubén, un asturiano con genes brasileños en su sangre, finiquitó la goleada con un gol exquisito y de brillantina metáfora de la temporada que está disfrutando el levantinismo.

Tuvo el Levante una virtud que fue capital y determinante para la resolución del enfrentamiento. Los pupilos de Jim, una miscelánea de titulares y suplentes con la aparición en el once inicial de Roger, el azote del gol en el filial, nunca negociaron la evolución del partido con su adversario. El grupo nunca permitió el regreso de Alcorcón al enfrentamiento ni tan siquiera cuando la entidad madrileña sentía el yugo de la derrota y decidió buscar nuevos horizontes. La puesta en escena del Levante fue tan pulcra como intensa y robusta. Desde el primer suspiro, el cuero comenzó a rondar por las cercanías de la meta amarilla. El peligro era tangible y procedía principalmente desde las botas de Barkero. El vasco alimentaba las sospechas del Alcorcón a partir de las acciones a balón parado procedentes desde el córner.

El mensaje lanzado por el Levante era evidente, además de premonitorio. Y parecía calar en las filas amarillas. Nada de sorpresas en un formato que conjuga con ese aspecto. No era el caso. El dominio levantinista era evidente. Iborra cazaba un centro en el primer palo que motivó la estirada de Raúl Moreno. El portero visitante comenzaba a surgir para abortar las ocasiones granota, pero el arquero no pudo con un avanza mortal de Barkero. La acción nació en las botas de Koné. El esférico quedó suelto en la zona intermedia del campo. El Zhar resolvió con clarividencia y maestría. El atacante cruzó un balón envenenado con el exterior sobre la entrada de Barkero por el costado contrario. El donostiarra se acomodó el balón al pie con delicadeza y ajustició a Raúl Moreno con furia. Toque evanescente en la preparación para decargar con cólera en la finalización.

En ese instante del partido los roles estaban definidos. El Alcorcón parecía aceptar la condición de secundario mientras que el Levante volaba hacia los cuartos de Final con decisión y con un plus de determinación. Y no hay nada peor en el fútbol que aceptar esas etiquetas. Únicamente Miguélez parecía rebelarse a ese guión desde el eje de la medular. El mediocampista filtó un pase sobre Oriol que el atacante erró. Fue la última bala del Alcorcón porque Roger cazó un balón en el interior del área madrileña que ajustó a la escuadra en los minutos finales del acto inaugural. La fe en la ejecución del canterano conjugó con el fervor con el que celebró y cantó el gol. El Alcorcón se desplomaba. Y si quedaba alguna incógnita sobre el destino de la confrontación surgió Iborra para desterrarla con un remate ganador.

El partido permitió reivindicar el ascendente de algunos jugadores con menos oportunidades en la Liga. Roger se redimió de las acciones erradas en el choque ante el Deportivo que dejaron secuelas en su ánimo. El Zhar ofreció pinceladas de una calidad infinita mientras que Cabral se complementó con Nano en el centro de la zaga. El argentino, que nunca perdió de vista el balón, no dudó en acudir al costado derecho al rescate de Javi Venta cuando el lateral necesitaba una ayuda. Cabral estuvo primoroso en el corte y tremendamente bullicioso y batallador en el área contraria en la estrategia. El gol permitirá a Iborra acompasar su espíritu, un tanto atribulado en las últimas fechas y Keylor Navas recuperó las sensaciones que acompañan a los metas con dos acciones decisivas en los minutos finales. No obstante, restaba la guinda. Rubén levantó al Estadio Ciudad de Valencia con un zapatazo desde más de 25 metros que alcanzó la escuadra de Raúl Moreno Era un epílogo de resonancias a una noche mágica. Y el Valencia aparece en la orilla de los cuartos de Final en dos encuentros que presagian emociones fuertes sobre el verde más de setenta años después.

Levante: Navas; Javi Venta, Cabral, Nano, Juanfran; Pallardó, Iborra; El Zhar, Roger (Jordà, m. 68), Barkero (Pedro López, m. 78); y Koné (Rubén, m. 46). No utilizados: Munúa; Farinós, Ballesteros e Higón.

Alcorcón: Raúl Moreno; R. Anuarbe, J. Hernández, Mora, Rueda, Bermúdez; Expósito (Babin, m. 59), Abraham (Montañés, m. 59), Mora, Saúl (Quini, m. 59); Miguélez; y Riera. No utilizados: Aragón; David, Agus y Borja.

Goles: 1-0. M. 23. Barkero encara a Raúl y lo bate por bajo. 2-0. M. 44. Roger remata con el exterior a media altura. 3-0. M. 53. Iborra, de cabeza. 4-0. M. 65. Rubén, de falta directa.

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Amonestó a Abraham, Iborra, Babin, Miguélez, Riera y Rubén.