
Pisó el área del Nàstic con fe y con convicción dispuesto a borrar la huella de la desazón que se había instalado su rostro durante las últimas semanas. En su mente únicamente surgía la facultad de rasgar el anatema que maniataba su confianza. Nada parecía entrometerse entre Morales y la portería contraria. Y sin embargo, tuvo que ir eludiendo contratiempos en milésimas de segundo hasta que el espacio y el tiempo convergieron conformando el gol. El atacante tuvo que domesticar el balón, sortear en su decidido camino hacia la meta defendida por Reina a un defensor tarraconense, que trataba de inmiscuirse en la decisión que ya había adoptada, e incluso tuvo que esquivar a Roger, siempre bordeando el límite para rebañar una acción que olía a gol. Morales volvió a alzar su mano para fijarla en la sien en un imaginario saludo militar con el fin de lanzar una seria advertencia; el Comandante retorna con la diligencia de épocas que no resultan tan alejadas. Durante ese recorrido ha experimentado la pesadumbre en un contexto espumoso que amenazó con cercenar su estabilidad emocional. De ahí la encorajinada y racial reacción compartiendo el éxtasis del gol con la grada del Ciutat de València y con sus seres más cercanos.

Morales sintió un alivio infinito y celestial tras un periodo de oscuridad ante la portería rival. El enfrentamiento parecía entrar una nueva dimensión, aunque el principio de incertidumbre quedó personificado en el tanto de Delgado. El golpe parecía de una consideración absoluta; casi letal para un Nàstic que había hecho del orden y de la hermandad sus principales virtudes para aplacar los ánimos de la escudería de Muñiz. No obstante, Roger había levitado sobre el césped persiguiendo una cabalgada enfurecida de Toño por el costado izquierdo. Fue una constante a lo largo de la confrontación. El defensor se proyectó con virulencia tratando de jerarquizar ese emplazamiento del verde. El lateral zurdo venció la línea de fondo y templó el cuero sobre la llegada encolerizada de Roger.

La diana define las cualidades y singularidades de un rematador nato. Roger domina el universo que preludia el gol. En ese espacio, allí donde se definen y materializan los encuentros, se manifiesta con solvencia para someter a su oponente. El goleador irrumpió con la fuerza de una bandada de bisontes en el interior del área para aniquilar todo lo que surgía a su despiadado paso. En cierto modo, percibió la acción mucho antes de su concreción. Roger buscó el primer palo para impactar el esférico. En esa batalla salió indemne porque fue capaz de sacarle una cabeza a su adversario en una corta secuencia de tiempo. Es otra de las características que definen su juego.

Eolo se empeñó en soplar con energía en una tarde que se aventuraba peligrosa ante esta circunstancia. El viento se convertía en la principal amenaza para los futbolistas del Levante y Nàstic. En algunas fases de la confrontación condicionó el ardor que trataba de guiar los movimientos de los protagonistas del balón. La escuadra catalana maniató a su contrincante durante el primer acto. El Nàstic de Tarragona se mostró como un equipo organizado y muy compacto partiendo desde una retaguardia que incluía a cinco integrantes. Es una de las principales variaciones del presente de Juan Merino respecto al pasado de Moreno. El cambio en el banquillo ha supuesto una mayor consistencia defensiva.
Reina sobrevivió sin apenas sobresaltos hasta la aparición de Roger. El Levante se manifestaba excesivamente lejos de sus dominios. Muñiz agitó el duelo en la reanudación con la apuesta que significó el ingreso de Morales. El preparador trató de ampliar los márgenes del verde para explotar con mayor éxito los flancos con un especialista en la materia. El objetivo era agrandar la superficie del rectángulo de juego. Roger y Morales premiaron la persuasión de un bloque que se comporta con una fe inquebrantable. No le falta personalidad al colectivo granota para encontrar el momento oportuno para derribar a su adversario. La paciencia es un elemento indispensable. Es firme en sus convicciones. En ese sentido, nunca suele perder la perspectiva, ni el hilo argumental del partido. Transforma la ansiedad en esperanza. Y su personalidad es conmovedora para gestionar con éxito marcadores cortos.
Levante; Raúl,Levante UD: Raúl, Toño, Róber Pier, Espinosa (Campaña, min 73), Verza, Roger (Chema, min 89) Rubén (Morales, min 45), Postigo, Pedro López, Natxo Insa y Jason.
Nàstic: Reina, Gerard (Ferran, min 10) Mossa, Bouzón, Delgado, Peroné, Luismi (Madinda, min 70), Suzuki, Cordero (Barreiros min 79) Tejera y Emaná.
Árbitro: Árbitro; Jorge Valdés Aller. Amonestó con cartulina amarilla a Luismi, Peroné y a Bouzón.
Goles: 1-0. M. 58. Roger. 2-0. M. 65. 2-1. M. 70. Delgado.