A microescala el duelo entre el Benfica y el Levante queda marcado por el penalti en el minuto final que significó la victoria de la escuadra portuguesa. Lima se encargó de fustigar la meta de Keylor Navas con un ajustado disparo que salvó la estirada del arquero de Costa Rica. El descuento fue funesto para la entidad que dirige Joaquín Caparrós. Una pérdida en la línea de medios concluyó con una pena máxima que descabalgó al Levante de una igualada que trataba de aprisionar después de adelantarse en el marcador tras un certero cabezazo de Nabil El Zhar tras un ajustado servicio de Sérgio desde el costado derecho del ataque granota. A microescala la derrota, in extremis, deja un poso amargo en la expedición. No obstante, a macroescala, si se profundiza en la dermis de la confrontación, habría que resaltar la vigorizante imagen mostrada por el grupo levantinista ante una de las escuadras más representativas del firmamento internacional.
En ese sentido, el Levante, pese a la derrota final, reforzó su mente y recuperó sensaciones y prestaciones sobre el verde del Estadio El Algarve. Ante el Subcampeón de la Europa League, la sociedad granota rescató su identidad y personalidad, principalmente durante el primer acto de la confrontación. El Levante retomó las señales que le han distinguido e identificado en los últimos tiempos añadiendo a su discurso la tenencia del balón. Desde ese prisma, el colectivo negoció con solvencia la disputa del cuero en distintos paisajes del enfrentamiento al Benfica. Y quizás el ejemplo de esa tendencia fuera la acción que significó el gol de Nabil El Zhar. Sérgio, acomodado en la banda derecha, combinó en distintas ocasiones con Pedro López antes de enviar un preciso centro al corazón del área defendida por Artur que cabeceó el atacante marroquí buscando el palo largo del arco portugués. El Zhar acumula calificativos en este arranque del curso. Es uno de los jugadores más distinguidos. Joaquín Caparrós ha optado por reconvertir su posición original desde la banda derecha hasta el eje de la mediapunta.
Frente al Benfica, y ante la ausencia por lesión de David Barral, Nabil partió como falso nueve. El atacante marroquí se movió con soltura por todos los espacios de la vanguardia generando infinidad de problemas a los defensores lusos. El Levante ocupó sistemáticamente cada punto del campo. Fue un grupo colectivo, ordenado y metódico en su máxima expresión. Cerró las líneas y decidió achicar los espacios confundiendo a su oponente. Los jugadores del Benfica no encontraron vías de acceso por los que colarse en dirección hacia los dominios de Keylor Navas. Únicamente un disparo de Ola John y un lanzamiento directo de Sulejmani generaron incertidumbre. Era un dominio mucho más ficticio que real. El partido varió en la reanudación. El Benfica varió de raíz el once. Gaitán, Lima y Salvio se convirtieron en un triángulo sobre el que giró el juego portugués. Caparrós también apostó por mover el banquillo para repartir minutos. Lima aprovechó una falta en las inmediaciones del área para situar el balón en el único espacio de la portería que no podía defender Keylor. Sobre el tiempo reglamentario el duelo se reeditó desde los once metros.