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Primer equipo
El Levante roza la proeza en el Camp Nou
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Y de repente apareció Cesc en el interior del área granota para ahogar en un llanto al colectivo azulgrana. Era el minuto ochenta y cuatro de la confrontación y el Levante engrandecía su figura y soñaba con argumentos con una igualada que hubiera sancionado la consistencia y el coraje mostrado durante el cómputo del partido cuando apenas quedaban cinco minutos para echar el telón. El Levante realizó un ejercicio de resistencia supino en un escenario que siempre ha sido refractario a sus intereses particulares. En realidad le sobraron cinco minutos para apresar una igualada que mereció por la versión que propuso. Fue un ejercicio de resistencia mental, puesto que tuvo que reponerse a un penalti riguroso en su señalización y a un gol anulado a Acquafresca por un fuera de juego que no existió que hubiera cambiado el paisaje del duelo, pero también físico porque el Barcelona, y la cruenta dictadura del balón que impone en cada uno de los encuentros que afronta, suele exigir una fortaleza física descomunal por parte de su enemigo, muy exigido en ese capítulo del juego. De todos estos retos salió indemne el Levante anclado a la majestuosa actuación de Keylor Navas y a una imagen colectiva que recordó a las señales de identidad emitidas en citas anteriores.

La intensidad, la agresividad y la complicidad entre los integrantes del once granota regresó al verde. Es quizás una de las lecturas más positivas que encierra la derrota en el coliseo azulgrana. Los dos entrenadores apostaron por las permutas en las alineaciones titulares desde perspectivas diferentes. El Barcelona no pierde de vista las semifinales de la Liga de Campeones y ese duelo excelso ante el Bayern de Munich. El formato del Levante, con nueve goles en su zurrón en dos partidos, incluía jugadores con menor presencia sobre el verde. Las variaciones comenzaron en el eje de la portería. Keylor regresó al arco granota en un encuentro sumamente complicado. El meta costarricense salió reforzado de un terreno abonado y fértil para los atacantes locales. El cancerbero rechazó el penalti de Villa y exhibió unos portentosos reflejos en la acción inmediata comandada por Cesc. Keylor alzó un muro en torno a la portería defendida aunque no alcanzó a llegar al disparo ajustado de Cesc en las postrimerías del duelo.

Durante buena parte de la confrontación no hubo excesivas noticias ofensivas del Barça. El hecho en sí habla bien del planteamiento tramado por Juan Ignacio Martínez. No es habitual que el Barcelona pierda la ruta de la seda en el Camp Nou que marca el gol. Sin Xavi dirigiendo el tráfico en la medular e Iniesta bien vigilado, el Barça quedó reducido a cenizas. Cesc no surgía sobre la faz del campo. Y Villa no amalgamaba con el resto del equipo. Por el costado izquierdo, Tello y Pedro López mantenían un feroz duelo. El lateral levantinista mantuvo a raya a uno de los héroes de la victoria en Zaragoza. El Levante se pertechó sobre el campo de manera racional tratando de achicar los espacios. Quizás sea la única fórmula para mantener las constantes ante el Barcelona. Pero una cosa es achicar la geografía del campo y otra distinta achicarse ante un rival de envergadura.

Taponados los caminos que conducían hacia los dominios de Keylor, no dudó en aventurarse hacia el espacio dominado por Valdés. Rubén y Barkero hicieron sociedad. Las primeras acciones del Levante estuvieron protagonizadas por Rubén. El joven canterano se presentó en el Camp Nou después de participar en las sesiones de entrenamiento de la Selección Española Sub-20. Su progresión parece una constante. Rubén avistó la meta azulgrana en distintas ocasiones aunque le faltó precisión en el disparo. El Levante se organizó con solvencia. Pape y Simao resguardaron la medular. El mediocentro congoleño debutó con la elástica granota demostrando sabiduría y experiencia. El partido pudo mudar su destino en dos ocasiones; tras el controvertido penalti decretado por Undiano Mallenco después de una entrada de Pape sobre Iniesta, si bien apareció Keylor para restituir el orden, y en la segunda parte cuando Acquafresca emergió desde atrás para batir a Valdés, aunque la acción quedó invalidada por un fuera de juego que no pareció existir. El partido avanzaba y el Barcelona caía en la telaraña tejida por el Levante. Los cambios que introdujo Vilanova eran significativos. Xavi, Pedro y Alexis surgieron desde las catacumbas del banquillo para aportar luz entre las tinieblas. Nada varió hasta la comparecencia de Cesc con el gol.