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Primer equipo
El Levante se rebela en el Ciutat ante el Barça (1-1)
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No le tiembla el pulso, ni tampoco las piernas, y está afilado mentalmente el Levante cuando se trata de medirse y oponer resistencia a los equipos más poderosos del firmamento de la Primera División. Hasta podría advertirse que corren aires de Fronda por el entorno azulgrana cuando enfrente de su imagen se posicionan los grupos más laureados de la elite. No sé sabe muy bien el porqué de este espíritu levantisco e irreverente que embarga la psique de los jugadores granotas y que se materializó ante el F.C. Barcelona desde la epifanía del choque, pero es una evidencia real que sus constantes se disparan de manera individual, pero también colectiva. Puede que sea ese instinto de supervivencia de un colectivo de gladiadores que lidera Juanfran, ya con cien partidos con la elástica granota en la máxima categoría, que aflora en ese tipo de situaciones, o esa mística insurreccional que rodea a este perfil de confrontaciones entre entidades tan antagónicas conceptualmente, pero lo cierto es que el Levante mantuvo a raya al poderoso Barcelona y lo hizo apelando al apasionamiento y mostrando una versión solidaria y grupal, por encima de otras cuestiones, que le permitió sumar uno de esos puntos que encierran el sabor de la victoria.

Las emociones fuertes se concatenaron desde el alumbramiento de la cita.   Marcó Vyntra a los doce minutos y la grada de Orriols rugió de alegría. El gol ratificó varios hechos. Por partes; Ivanschitz tienen un guante en su pierna izquierda, Vyntra ejerció de depredador en el área ajena y el Barça sufre una inmensidad en las acciones de estrategia. Se trata de uno los puntos de fuga de escuadra del Tata Martino. Su dominio de las jugadas aéreas no roza la perfección. Joaquín Caparrós lo tenía anotado en el manual de resistencia ante el Barcelona y lo puso en práctica a las primeras de cambio cuando el guion del duelo así lo determinó. Los tres vectores, arriba anunciados, se encadenaron para certificar la ventaja granota. La estrategia se convertía en un factor que podía desestabilizar el orden de la confrontación. El preparador azulgrana aleccionó a sus jugadores de esta circunstancia durante la semana. Y los réditos fueron cuantificables.

Hay partidos que pueden leerse desde mucho antes de su propio inicio. Quizás este fuera uno de ellos. La alineación del Levante permitía establecer las cimbras sobre las que pretendía sustentarse el cuadro de Orriols. Caparrós optó por reforzar la banda derecha con la aparición de Vyntra y Pedro López, La consistencia y la impermeabilidad se convertían en valores capitales. El Levante se mostró compacto y sumamente ordenado. La disciplina y el equilibrio cotizaban al alza con dos líneas muy juntas por delante de la meta de Keylor Navas, inconmensurable a lo largo de los noventa minutos. Por delante, Rubén, Ivanschitz y Nabil El Zhar tenían el complejo cometido de liderar la vanguardia y ante el Barça este quehacer adquiere complejidad. Tras el gol del Vyntra el Levante se encontró con un paisaje desconocido.

El cronómetro apenas si había empezado a correr y la corriente estaba de su lado. No pareció cambiar en exceso la naturaleza del duelo. El Barcelona se comporta sobre el verde fiel a una filosofía y a una propuesta. Quizás no es el compendio de aritmética del pasado más reciente, pero cuenta con Xavi para manejar los tempos del duelo. Y las botas del mediocentro de la Selección son periféricas. El balón caía constantemente hacia los costados en busca de la presencia de Pedro o del desdoblamiento de los laterales. El gol de Piqué llegó de la forma más improbable. El zaguero remató de cabeza en el corazón del área granota quizás en el único lunar defensivo del grupo de Caparrós. Al Barça le faltó velocidad, pero es capaz de ir asfixiando a su oponente hasta engullirlo. Aconteció en los minutos postreros del primer dueño y la tendencia no varió en el arranque de la reanudación.

Y parecía que el paso de los minutos aumentaría esta propensión. El balón comenzó a rodar por el interior del área granota para encumbramiento de Keylor. El meta de Costa Rica volaba por las inmediaciones de su portería para resguardar cualquier hueco. Los defensores granotas multiplicaban sus prestaciones mientras Messi se perfilaba en la línea de medios para tratar de embestir la retaguardia levantinista llegando desde atrás. David Navarro y Juanfran siguieron muy atentos sus movimientos para intentar neutralizarlo. El lateral, reconvertido a central, salvó el gol foráneo debajo de los palos de Keylor cuando todo parecía perdido.  El Levante no claudicaba, pese al tortuoso dominio culé. Ángel se peleaba con la zaga azulgrana e Ivanschitz se topó con Valdés desde la media distancia para delirio de una grada que festejó la igualada final.