No es la primera ocasión que los destinos de Levante y el Espanyol se cruzan en el marco de la Copa del Rey. No obstante, sí que es posible rastrear una singularidad que caracteriza el choque de los dieciseisavos de Final de la presente edición del torneo del K.O.; los dos clubes alcanzan la cita en igualdad de condiciones desde un prisma estrictamente deportivo. Se trata de un duelo entre rivales adscritos a la Liga BBVA. No hay vaivenes en ese sentido. Ni tampoco oscilaciones desde una perspectiva competitiva. Las dos entidades comparten dimensión en el ámbito de la Primera División. La historia acentúa esas diferencias hoy difuminadas. El postrer precedente entre la representación granota y la escuadra catalana en la Copa del Rey remonta a la temporada 2000-2001. La ronda de los dieciseisavos de Final deparó un choque dispar entre el conjunto del Orriols, afincado en la categoría de Plata, y un Espanyol militante en el escalón más elevado del balompié nacional. Aquel duelo se resolvió en el coliseo azulgrana. Era una eliminatoria a noventa minutos en el feudo del rival más débil. El triunfo marchó a tierras catalanas (0-2). El paso del grupo que lideraba desde el banquillo Granero fue efímero.
En el nacimiento del tercer milenio, el Levante y el Espanyol recuperaban un choque con tradición en la década de los años cuarenta. En la primavera de 1940 en la ronda de inicio el Levante-Gimnástico no pudo superar el escollo que significó medirse al Espanyol. Y en cierta medida la historia se repitió un año después si se escruta el desenlace final, si bien aquella eliminatoria, vinculada a los cuartos de final, parecía no tener conclusión. Nadie fue capaz de imponer su jerarquía como local en cada uno de los encuentros disputados en Barcelona y Valencia. Por el horizonte surgía el prólogo del partido más grande de la competición, es decir; las semifinales y los equipos contendían con músculo. Después de sendas igualadas sin alteración en el luminoso, apareció como epílogo un tercer partido que volvió a reunir a las dos escuadras. El Espanyol impuso su rango sobre el verde puesto que una vez más el duelo cruzaba a dos equipos distanciados en virtud de su hábitat.
La derrota quebró la condición de invicto que presentaba un UDLG (Unión Deportiva Levante-Gimnástico) vertiginoso y huracanado en la secuencia última de la Liga en Segunda División y en la Copa. De hecho, Sabadell, Osasuna, Zaragoza y Granada fueron cayendo sucesivamente ante un Levante-Gimnástico despiadado sobre el campo. Y el número de desencuentros entre los oponentes es susceptible de aumentar si se contabiliza el formato de la Copa de la España Libre en 1937. El Levante y el Espanyol contendían junto al Valencia y al Gerona en la liguilla que conformaría la Final a único partido. En la tercera jornada el cuadro catalán cayó en Valencia (4-1). El choque de vuelta en la última jornada en Sarrià (2-1) fue un mero y simple trámite para un Levante que esperaba contendiente para luchar por el título de la Copa de la España Libre.