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Primer equipo
El Villarreal supera al Levante en El Madrigal
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Parece incuestionable que el espíritu del Levante se marchita lejos de las fronteras del Ciutat de València. Algo así sucedió en el Estadio de El Madrigal en un partido matinal resuelto con suma facilidad por un Villarreal mucho más convincente y mucho más afilado que su oponente en el cómputo general de los noventa minutos. Se especuló durante la semana con la posibilidad de que el combinado amarillo pudiera sufrir la desorientación típica de las semanas que proponen con dobles confrontaciones. No hubo jet-lag, ni tan siquiera ninguna muestra de sometimiento físico y mental tras el exigente choque de Nápoles de la Liga Europea del pasado jueves. Marcelino agitó el once, pero no hubo grandes mutaciones sobre el verde, un aspecto que acentúa la consistencia del colectivo castellonense. Por el contrario, no hubo rastro del bloque aguerrido que desvencijó con claridad al Getafe hace apenas siete días en el coliseo del barrio de Orriols para recuperar una esperanza, que no obstante, no está perdida. Un Levante de tendencia ciclotímica no encontró la fórmula para amansar al Villarreal en El Madrigal. El fútbol es así de mutable y, en ocasiones, no hay excesivas explicaciones para fundamentar estas diferencias tan sustanciales, a pesar de que sobre el campo convergían los mismos protagonismos que en la cita anterior.

No hubo un gran debate sobre el verde entre las dos escuadras en liza, principalmente porque el encuentro parecía solventado en la primera media hora de juego. Baptistao aprovechó una salida errática del Levante para pisar el área granota, superar a David Navarro y batir a Mariño. Minutos después, en una acción similar, el atacante argentino pausó una acción de inicio vertiginoso, combinó con Castillejo para ampliar los márgenes del marcador. Los goles pillaron desprevenido y con el pie cambiado al Levante. Y nada más frustrante que verte en desventaja en el marcador en la situación por la que atraviesa la entidad azulgrana sin que tu rival te aplaste. Pese a la celeridad de las dianas el Villarreal no se comportaba como un gigante de cinco cabezas. En esa fase de la confrontación podría advertirse que el Villarreal había logrado extraer el máximo rédito posible a los errores del Levante. Sendas transiciones veloces que golpearon con virulencia el maltrecho ánimo del bloque levantinista.

El Levante cayó preso de la emboscada propuesta por el Villarreal. Su idea era evidente. La escuadra amarilla cedió el balón con toda la intención, pero abandonar el esférico no significa perder el sentido de los espacios. El Villarreal, con Bruno a los mandos, un jugador de jerarquía y omnipresencia, cerró a cal y canto los caminos que conducían a Areola. Su plan proponía velocidad para ejecutar a su oponente a la contra después de asfixiar a su adversario. El bloque de Marcelino se siente seguro cuando se resguarda sobre sí mismo para posteriormente emerger con rapidez hacia el área contraria. Tiene mimbres para afrontar ese tipo de partidos. Y a la vista del diseño del duelo también dispone de fondo de armario para acometer empresa de calado. Baptista, Adrián y Castillejo rompían a sus defensores. Así fue penalizando las dudas del Levante.

Tocaba el equipo azulgrana y percutía por la espalda el Submarino. Lo hacía con intención tratando de minimizar riesgos y también esfuerzos después del duelo en tierras italianas ante el Nápoles. El choque parecía direccionado cuando el balón cayó en las botas de Morales. El atacante rasgó la cintura de Mussachio antes de chocar con las manos enormes de Areola empecinado en mantener su arco invulnerable al paso de los minutos en su estadio. La acción podía haber cambiado el paisaje de un partido que acabó de definirse tras la diana de Adrián en los compases iniciales de la segunda fase en una nueva salida al contragolpe. Tres pases para ejecutar al arquero gallego a la salida de un saque de esquina azulgrana. Movió el banquillo Rubi en busca de efervescencia, ero el Levante, que acabó en inferioridad tras la expulsión de Navarro, había cedido la cuchara.


Villarreal CF:

Levante UD:

Árbitro: Hernández Hernández. Amonestó a Verza, Lerma y a Navarro en dos ocasiones.

Goles: 1-0. M. 12. Baptistao. 2-0. M. 30 Castillejo. 3-0. M. 49. Adrián