La guardameta, formada durante diez años en la cantera granota, debutó con el primer equipo el pasado domingo
Erika Rubio cumplió en la victoria por 3-0 ante el CP Cacereño uno de esos sueños que se construyen cuando una jugadora forma parte de una cantera. La guardameta, que llegó al Levante UD Femenino con ocho años, ha pasado por todas las categorías del fútbol base granota hasta debutar con el primer equipo el pasado domingo.
Once temporadas después de su llegada al club, el trabajo, el esfuerzo, la perseverancia y la paciencia han encontrado su recompensa. "La verdad es que es una sensación inexplicable, después de tantos años en la grada viendo salir al primer equipo, estar ahí, la verdad es que era algo que no me imaginaba y fue brutal". La victoria y la portería a cero completaron un estreno que, para ella, no podía haber sido mejor: "Yo creo que es el sueño de todo jugador que debute".
Defender la portería tiene una particularidad que hace que cada oportunidad deba afrontarse con una confianza máxima en una misma. Erika Rubio ha explicado cómo ha vivido este proceso desde su posición bajo palos: "Aunque llevé años entrenando con el primer equipo o con el filial, que me pasó igual cuando debuté, es complicado porque la oportunidad al final no depende tanto de ti. No es una posición de ‘voy a salir en los últimos minutos para demostrar’, sino que tienes que confiar mucho en ti”.
Y esa confianza se reflejó sobre el terreno de juego. "Me sentí bastante segura, tanto con el balón en los pies como con el balón en las manos", ha asegurado la guardameta, quien ha añadido que "también es de agradecer al equipo esa intensidad que tuvo durante todo el partido, porque sin ellas no hubiese sido tan fácil”. Su actuación bajo palos le ha permitido comenzar su etapa en el primer equipo de la mejor manera posible, además de poner en valor el camino recorrido desde que llegó al club con solo ocho años.