Al filo de las diez de la
mañana de la jornada de ayer domingo todo estaba preparado en el parking del Estadio Ciutat de València para el arranque de la VII edición de la Feria Granota. La explanada que antecede a la fachada principal del coliseo de Orriols estaba repleta de colorido para convertirse en el epicentro de la acción del levantinismo. Se trata de una cita que se repite y perdura durante las últimas temporadas. El evento ejerce como epílogo al curso liguero y en los postreros tiempos se convierte en la excusa perfecta para festejar la estancia de la sociedad azulgrana en el marco de la Primera División. Desde luego que la convocatoria forma ya parte del imaginario granota. Y la respuesta de la masa social afín al levantinismo fue exquisita. Los alrededores de Ciutat de València se tiñeron de fiesta desde muy pronto. Las camisetas en azul y grana los símbolos distintivos del Levante eran visibles.
Fue una constante que contó con un punto cenital al mediodía cuando los asistentes tomaron fuerzas con una suculenta paella. Los más jóvenes pudieron disfrutar de distintas actividades lúdicas. Desde los sempiternos futbolines hasta los castillos hinchables o las mesas de ping-pong, pasando por los saltadores ‘Jumpy 4’, una zona acotada para disfrutar del fut-voley, así como una portería que medía la precisión y la velocidad del tiro, aunque quizás el producto estrella fue el autobús que desplaza a la primera plantilla visible y totalmente abierto a las miradas de los simpatizantes de la causa granota. Las colas atestiguaban el calado de la matinal y la respuesta de los seguidores blaugranas. Los voluntarios de la entidad de Orriols se multiplicaron para convertir la matinal en una sucesión interminable de emociones.
Paralelamente, la actividad estaba centraba sobre el verde del Ciutat. El sábado comenzaron a disputarse las eliminatorias previas de la II Edición del Torneo del Club de los Niños. Y las finales estaban previstas para la jornada del domingo. Por su parte, el Levante UD-EDI realizó una exhibición al filo del mediodía bajo la atenta mirada de Manolo Salvador y David Barral. El atacante andaluz capitalizó la atención. El futbolista no dudó en acercarse a Orriols para compartir un día en el que el levantinismo demostró sentirse muy vivo. Quico Catalán, presidente de la institución, y José Manuel Fuertes, presidente de la Fundación Cent Anys no perdieron detalle de todo lo acontecido. Los mandatarios fueron los encargados de entregar los trofeos a los dieciséis clubes que compitieron durante el fin de semana. El colegio Rivas Luna se erigió en vencedor al superar en la final al colegio La Florida. Hubo espacio para la solidaridad, a partir del outlet a beneficio del proyecto ‘Nova Esperança’ de Mozambique, y la posibilidad de ratificar los lazos de reciprocidad con la entidad consiguiendo el abono para el curso 2015-2016.