Es evidente que el mundo ha cambiado si la acción se situara en las primeras jornadas de septiembre de 1909 y si se intentará desenmascarar los misterios que acompañan al inicio de una historia que ha permitido recorrer 105 años de emociones y de pasiones, de dramas y de epopeyas que no han hecho más que generar la adhesión de un sentimiento que perdura y que se ha logrado perpetuar desde entonces. Los estamentos que componen el levantinismo militante están de fiesta. Los albores de septiembre van asociados a su fecha de nacimiento legal. Fue en 1909 en el marco de una Valencia que trataba de modernizarse y que afrontaba el enorme desafío que significó la organización de la Exposición Regional de 1909. La ciudad aceptó su condición de cosmopolita y se preparó para este evento. Y el deporte formaba parte de ese concepto de modernidad y tuvo su protagonismo en el Exposición Regional.
Una escueta nota de prensa publicada en El Pueblo advertía del nacimiento del Levante F.C. previo paso por el registro de sociedades. José Ballester era su presidente. No obstante, hay discusiones en relación al eje de esta cronología. Hay constancia de enfrentamientos del Levante F.C. con anterioridad en el tiempo. Al menos desde finales de 1908 es posible rastrear partidos en los que aparece el Levante F.C. como uno de los contendientes. Algunos periódicos asocian su nombre al concurso futbolístico organizado en junio/julio en el marco de la exposición regional de 1909 aunque su rastro puede seguirse con anterioridad a esa fecha. Y la tradición siempre ha establecido un nexo de unión con el Cabañal gestado en 1907 que una parte de la historiografía actual reinterpreta como un simple cambio de denominación en septiembre de 1909.
Su inscripción, y el marco legal que suponía esta medida, en aquellos días era obligada si la entidad deseaba competir en el primer campeonato que los jóvenes equipiers valencianos trataban de organizar al calor de la experiencia que significó el concurso de la Exposición. Las Provincias resaltaba esa condición inexcusable en agosto de 1909. Los equipos que no cumplimentaran este requisito formal no estarían en condiciones de afrontar los apasionantes duelos que se preveían para el otoño. Paralelamente a la epifanía del Levante, en el corazón de los Poblados Marítimos, apareció el Gimnástico de Valencia vinculado al centro histórico de la capital. Amador Sanchís fue el alma mater del proyecto gimnastiquista. Los recorridos de ambos clubes estuvieron disociados hasta el la claridad del mes de agosto de 1939. Las distancias en el imaginario eran notorias. Un club de raíz claramente republicana ante la representación de la Valencia más tradicional.
Las instituciones nacientes recorrieron los intrincados y espinosos caminos del fútbol valenciano durante los años veinte y treinta con continuas y reiteradas fricciones y la asunción de títulos en el marco del fútbol regional hasta unificar sus destinos tras la finalización de la Guerra Civil. El Levante F.C. llegaba a ese punto tras conseguir en propiedad la Copa de La República en julio de 1937. No fue un acto espontáneo el hecho de fagocitar sus intereses, se escondían motivos políticos, sociales, económicos y hasta una readecuación mental a la nueva situación creada detrás de la fusión de dos almas, que no eran precisamente gemelas, que compitió como Unión Deportiva Levante-Gimnástico en Segunda División durante los años inmediatos al conflicto bélico, pero que fue la simiente del actual Levante U.D que hoy cumple 107 años de existencia.
Este artículo fue publicado en esta web el 9 de septiembre de 2014.