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Primer equipo
Golpe en el Sánchez Pizjuán (2-3)
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Quizás el Levante no sea el equipo más estético y lírico de la Primera División, pero quizás la lírica y la estética no se conviertan en los únicos aspectos que conducen a la victoria en la disciplina del balón redondo. La escuadra azulgrana lo demostró en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán en la noche sevillana. Es posible afirmar que su juego no es el más vistoso. Ni su propuesta la más ortodoxa y métrica, pero compendia otros recursos que le guiaron hasta un triunfo que no está exento de mérito y de dificultad ante uno de los equipos más en forma de la competición liguera en tiempo presente. Quizás su versión no sea la más preciosista, ni lumínica, con el balón como principal equipaje, pero es innegable que domina el otro fútbol. Son los intangibles que también permite llegar al éxito, si por éxito se acentúa el valor supremo de la victoria. Es la oferta y la contraoferta del fútbol. El Levante de Caparrós tiene una identidad configurada. Destiló orden, seriedad, una organización metódica y stajanovista y una capacidad de resistencia supina para ir superando adversidades ante un contrincante que le puso entre las cuerdas en distintas fases de la confrontación; un aspecto que enfatiza el valor de los goles conseguidos y de los tres puntos sumados en un territorio de complicado acceso para los adversarios.

Quizás esa capacidad de resistencia, en el plano físico, pero también en la vertiente mental, le mantuviera erguido en los momentos más peliagudos de la confrontación. El Levante estuvo al borde del exterminio en varias etapas del enfrentamiento, pero nunca claudicó y asido a los guantes mágicos de Keylor Navas y exhibiendo una pegada descomunal encontró los argumentos necesarios y suficientes para voltear los goles de Coke y Rakitic. Quizás el Levante ganara por extenuación ante un contrincante que exigió lo mejor de sí mismo. Fue un superviviente nato. No tardó en exceso en descubrir el grupo el tipo de partido que iba a afrontar. El desembarco del Sevilla estuvo marcado por la pasión. El cuadro hispalense se puso en funcionamiento con brío apelando a las bandas para desplegarse en busca de la meta de Keylor Navas.

El grupo de Emery salió convencido de sus posibilidades aunque con el paso de los minutos fue perdiendo fuelle hasta firmar su rendición. El  Sevilla replegó al Levante sobre su perímetro defensivo. El partido iba a transcurrir en un franja estrecha del campo, siempre con el balón rondando las cercanías del arquero azulgrana. No fue un grave inconveniente para las huestes blaugranas. El Levante no se siente incómodo en ese tipo de situaciones. Tiene argumentos para sobrevivir agazapado sobre sí mismo. Vyntra, Navarro y Juanfran aceptaron los caracteres del duelo. El choque exigía lo mejor de cada uno de ellos, principalmente en las acciones aéreas; una de las especialidades del colectivo sevillista. Coke pareció rasgar el partido con una vaselina sutil desde la frontal del área que superó a Keylor Navas. No obstante, el Sevilla iba a comprobar, sin solución de continuidad, la inmaculada respuesta de la escuadra foránea.

Fue una de las claves del duelo. El Levante no se amilanó con las dianas locales. Y su contestación fue virulenta y contundente. Barral ejecutó un vals ante Fazio que el defensor no llegó a entender. Barral transformó la pena máxima y recondujo la cita. El amanecer de la segunda fase sirvió para engrandecer la figura de Keylor. El acoso del Sevilla fue incesante; un asedio por momentos. Y la progresión del cancerbero innegable. Su ascendente en el desarrollo del partido resultó incuestionable. El cancerbero de Costa Rica voló para mantener impoluta su portería. Fue una versión poliédrica con todo tipo de apariciones que desactivaron a los atacantes locales para desespero de la grada. Rakitic tuvo la opción más clara desde los once metros, pero su golpeó se estrelló en el palo. Rakitic, uno de los referentes del actual Sevilla, se rehízo y pareció golpear el mentón del Levante. Fue una quimera. Vyntra se elevó hasta los cielos de Nervión para recuperar el marcador. Y Simao remachó la victoria tras aprovechar un rechace de Beto en el interior del área.