Es una de las consecuencias de la marcha de Vicente Iborra al Sevilla. Ungido con la naturaleza de capitán en las postreras temporadas, la vacante, que significa la salida del centrocampista hacia tierras sevillanas, determina variaciones en la cúpula de la capitanía del Levante para el ejercicio 2013-2014. Héctor Rodas asumirá galones en el interior del vestuario azulgrana. Es el futbolista encargado de tomar el testigo que deja tras de sí Iborra para incluirse en el cuarteto que confirma a los máximos representantes de la plantilla granota. Y no parece una condición desconocida para él, si se escruta su hoja de ruta en la sociedad y se valora su experiencia. Las votaciones realizadas por la totalidad del plantel, coincidentes con el stage de pretemporada en Isla Canela, durante el pasado mes de julio, establecieron un orden de jerarquía que encabezó Juanfran.
El curtido defensor lideraba una representación con un claro sentido piramidal. Era el vértice más elevado. Iborra, Pallardó y David Navarro surgían inmediatamente por detrás de la figura del defensor. Fueron los escogidos por el resto de sus compañeros como principales comisionados del colectivo. Héctor Rodas ocupó un peldaño inferior en las votaciones. Sin embargo, la partida de Iborra provoca un movimiento pendular que sitúa al zaguero en el centro de la acción. El acceso de Héctor Rodas a este plano no produce una mutación de raíz en los caracteres que unifican a los capitanes de la escuadra blaugrana en vigencia para el curso 2013-2014. El gen valenciano, uno de los aspectos que singulariza al grupo, dotándolo de identidad se mantiene intacto.
Esa esencia perdura entre los cuatro jugadores con capacidad real para ceñirse el brazalete azulgrana en los compromisos vinculados a la competición oficial. En ese sentido, la adscripción geográfica del central sigue los parámetros establecidos en los casos de Juanfran, Pallardó y David Navarro. Valencia y su área metropolitana ejercen una clara ligazón. De hecho, Héctor Rodas está muy vinculado al entorno de los Poblados Marítimos, un espacio que fluye en el imaginario del levantinismo porque en sus calles brotó el germen del Levante F.C. en las primeras décadas del siglo XX. Héctor Rodas, el último en acceder a la capitanía, afronta un desafío importante, desde un prisma personal, después de peregrinar con paciencia y con perseverancia por la totalidad de los distintos escalafones que componen el fútbol base de la institución azulgrana solventando los enigmas y los misterios que se iban sucediendo.
Hay una dirección claramente ascendente en el recorrido que emprendió. El central cumple en tiempo presente su decimosexta temporada en la sociedad del barrio de Orriols. Con el breve intervalo que supuso su cesión al Elche, no ha vestido más camiseta que la azulgrana con el escudo del murciélago bordado. Formar parte del grupo de los capitanes es un reto y quizás también una recompensa al trabajo desarrollado, pero no es algo desconocido desde un prisma más íntimo. Desde el amanecer como jugador granota acostumbró a lucir el brazalete y a asumir las responsabilidades inherentes al cargo de su más temprana juventud. Desde su etapa como alevín hasta alcanzar el universo del primer equipo pasando por los infantiles, cadetes, juveniles y filial.