A las cuatro de la tarde los componentes de la primera plantilla del Levante recorrían la escasa distancia que media entre el vestuario y la superficie verde del terreno de juego para iniciar la segunda jornada de trabajo de la presente semana. Es evidente que no es la franja horaria más habitual para desarrollar las cotidianas sesiones de entrenamiento, pero Joaquín Caparrós ha decidido mudar los horarios con la finalidad de aclimatar a sus jugadores a la agenda que marca la confrontación ante el Celta de Vigo adscrita a la jornada vigesimoctava de la Liga BBVA. El duelo está programado para las 16:00 horas en el coliseo del barrio de Orriols.
Los jugadores de la sociedad azulgrana están citados para las sesiones de hoy miércoles, mañana jueves y el próximo viernes en ese intervalo para acondicionar el cuerpo al registro estipulado para la confrontación ante las huestes celestes. Hay ciertos hábitos que, por obligación, hay que modificar para llegar en las mejores condiciones al enfrentamiento. En ese sentido, la comida hay que adelantarla en el tiempo. Como norma, los jugadores suelen comer cuatro horas antes de cada partido. Así que el horario del almuerzo hay que avanzarlo hasta las doce para metabolizar los alimentos. El plantel cuenta con varias jornadas por delante para acomodarse al contexto de la confrontación liguera del fin de semana.