Morales atiende durante casi tres horas a centenares de aficionados en su despedida
José Luis Morales ha vivido una tarde inolvidable y cargada de emociones en el Estadio Ciutat de València, demostrando que su vínculo con el levantinismo va mucho más allá de los terrenos de juego.
Tras concluir su rueda de prensa oficial, centenares de aficionados granotas de todas las edades se han congregado en las inmediaciones del estadio para despedirse en persona de su gran capitán. Los seguidores, muchos de ellos visiblemente emocionados y ataviados con la camiseta azulgrana, han guardado pacientemente su turno para conseguir una foto, un autógrafo o una rúbrica en cromos, bufandas y cualquier objeto del Levante UD que han traído para la ocasión.
La entrega del delantero madrileño con su gente ha vuelto a ser ejemplar y fiel al estilo que ha marcado toda su carrera. A pesar de que toda su familia, compañeros y trabajadores del club le esperaban en la Sala Fenollosa para realizar un homenaje íntimo y compartir una cena de despedida, Morales ha priorizado por completo a la grada. El capitán no ha querido marcharse sin atender al último de los presentes y ha permanecido casi tres horas firmando, conversando y escuchando las muestras de gratitud de cada uno de los seguidores que se han acercado a Orriols.
Con este gesto de cercanía y generosidad absoluta, el "Comandante" cierra su etapa en el club de la misma manera en la que jugó cada uno de sus 377 partidos oficiales: dándolo todo hasta el último minuto. Morales se marcha dejando una ficha libre para seguir jugando al fútbol, pero, por encima de los goles y los ascensos, se lleva el cariño de cientos de aficionados que siempre le recordarán con una sonrisa y como el eterno líder de los valores granotas.