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Primer equipo
Luis García, centenario en Liga con el Levante UD
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Luis García vociferaba en el entrenamiento matinal que el colectivo azulgrana realizaba en las instalaciones de la Ciudad Deportiva de Buñol. Su voz se amplificaba sobre el resto reclamando intensidad y energía en una mañana marcada por un acusado descenso térmico propio de los rigores del mes de diciembre. Nada novedoso bajo el sol. El preparador trata de mantener las constantes vitales de la plantilla en plena efervescencia en la antesala del nuevo desafío en la superficie de la competición liguera en Primera División. El Levante avista la figura del Athletic Club de Bilbao. Los jugadores notan la cercanía de la confrontación. El feudo de Orriols se prepara para agasajar a uno de los adversarios con más pedigrí. Su estela va asociada a la principal categoría del fútbol nacional. Nunca, desde su nacimiento, hay que consignar que fue uno de sus fundadores, se ha apeado de este ecosistema que defiende con orgullo.

Conoce el triunfo definitivo y vicisitudes de todos los colores en este recorrido que suma más de ochenta años. Luis García sigue con la rutina prevista en la planificación gestada, pero no es un enfrentamiento más en la secuencia de Liga. Hay un sabor adicional inherente al choque. El expediente particular del preparador se fijará el sábado en el número cien. El dígito alude a la cantidad de partidos dirigidos por Luis García en el campeonato de la regularidad en el Levante. Se contabilizan los duelos adscritos a la Segunda División, durante los cursos 2008-2009 y 2009-2010, así como los choques iniciales del ejercicio 2010-2011 en el universo de la Primera División. “Es un orgullo llegar a esta cifra. Quiere decir que estamos trabajando bien”. Luis emplea el plural en su afirmación. El discurso introduce a Pedro Rostoll, su inseparable compañero en el banquillo desde el arranque de esta aventura. “Es más que un segundo entrenador. Es mi amigo”, puntualiza.

De la victoria ante el Real Zaragoza en el coliseo del Ciudad de Valencia hasta el empate cosechado el pasado fin de semana frente al Sporting de Gijón en el mítico Estadio de El Molinón que antecede al reto que genera el aterrizaje del Athletic Club de Bilbao. Son los oponentes que componen un ciclo que registra noventa y nueve partidos y presagia la confrontación centenaria. La nostalgia y la memoria se activan poderosamente cuando se rememora el espacio recorrido. Hay varios duelos que cuentan con un ascendente especial. Imposible desligarse de la cascada de recuerdos que proceden de la victoria conquistada ante el Real Zaragoza en el duelo que abrió el ciclo del preparador en agosto de 2008.

Fue un triunfo reparador después de un verano repleto de convulsión caracterizado por los hechos dirimidos en el stage en Oliva, con conato de huelga incluida por parte de los jugadores del curso anterior, y los vaivenes institucionales en el seno de una entidad sin rumbo fijo. La línea establecida acentuaría la extraordinaria remontada del curso pasado ante el Hércules de Alicante en el Estadio Ciudad de Valencia así como el inapelable triunfo obtenido ante el Cartagena en la ciudad Departamental que dimensionó al equipo hacia un estrato competitivo superior, pero si hubiera que rescatar un encuentro que desatara la pasión y concitara las emociones colectivas del levantinismo militante habría que posicionar el tiempo en la tarde del domingo 13 de junio de 2010. Aquella jornada los goles de Juanlu, Xisco Muñoz y Guerra catapultaron a la institución hacia la Primera División. “Ese partido será imposible de olvidar. Siempre permanecerá en mi memoria”.