La secuencia del partido ante el Deportivo fue la siguiente; la puesta en escena del Levante en Riazor, atractiva, mucho más audaz y de mayor calado y profundidad que la de su oponente, se materializó en el minuto noventa de la confrontación cuando Rubén transformó desde la larga distancia. Parecía cuestión de meigas, que dicen que haberlas haylas en tierras gallegas, que la escuadra azulgrana saliera del feudo de Riazor sin una victoria entre sus pertenencias que justificara esa propuesta enérgica y esa interpretación más cosmética de un partido borrascoso. No obstante, el Levante conquistó en el feudo deportivista la décima victoria del curso 2010-2011. El triunfo permite igualar el mejor registro de la sociedad como miembro de la Primera División.
Una decena de victorias permitió al Levante del ejercicio 1963-1964 con Quique, a los mandos técnicos, y con Balaguer en la penumbra, solidificar la permanencia en la temporada que significó el estrenó en la elite e idéntico número de triunfos ratificaron la salvación en la campaña 2006-2007 iniciada por López Caro en sus albores y continuada por Abel Resino tras la destitución del preparador lebrijano. El bloque azulgrana, tras la jornada vigésimo novena, supera las siete victorias del curso 2007-2008, las ocho establecidas en el ejercicio 1964-1965 y las nueve del reingreso en Primera División en la campaña 2004-2005.
La aspiración en tiempo presente de fijar un nuevo registro es patente y se legitima en virtud de la profundidad del calendario, restan nueve confrontaciones para el cierre definitivo de la competición, y en la velocidad de crucero que ha adquirido un Levante que dimensiona su rendimiento en la segunda fase de la Liga después de firmar en Riazor su vigésimo punto en un ciclo compuesto por diez duelos. Únicamente el Barcelona y el Real Madrid mejoran los registros rubricados por el grupo que lidera Luis García en este segundo parcial. Desde ese prisma, el compromiso establecido para el primer fin de semana de abril ante el Málaga en los márgenes del Estadio del Ciudad de Valencia conlleva dos desafíos mayúsculos concordantes; la consecución de tres nuevos puntos abriría una frontera perceptible y vasta con los equipos implicados en el drama del descenso y marcaría un nuevo registro en el historial de la sociedad como primerdivisionista.