El despertador ha sido implacable y hasta cruel en la jornada de hoy con los integrantes de la primera plantilla del Levante U.D. A las ocho de la mañana había toque de corneta para el común en UMIVALE. Punto y final a las vacaciones. Ese hecho significaba que había que madrugar para llegar con puntualidad británica al centro médico. No ha habido retrasos. Ni pérdidas. El regreso el trabajo, después de cuarenta días de asueto, tenía como escenario las instalaciones donde los componentes del plantel granota se han sometido a las habituales pruebas médicas previas al inicio de la pretemporada. Las extracciones de sangre, los análisis de orina y las pruebas radiológicas han consumido las primeras horas de una jornada extenuante.
Era el pistoletazo de salida de un día que se aventuraba largo, por lo comprimido del planning presentado, y que ha servido de fundamento para el reencuentro de un grupo que mantiene un elevado porcentaje de los jugadores que conquistaron la permanencia en el ejercicio pasado. Las pruebas de afecto se han sucedido durante ese intervalo. Ese acto inaugural ha permitido mantener la primera toma de contacto formal entre Juan Ignacio Martínez y el germen del colectivo que tratará de reeditar los éxitos de la temporada 2010-2011 sobre el tapete verde desde el penúltimo fin de semana de agosto. El paso por UMIVALE ha sido el aperitivo de una mañana profunda. La plantilla se ha disgregado y mientras unos marchaban a superar el test de esfuerzo el resto pasaba, por turnos, por el Clinic Sport Llevant para proseguir con las exploraciones de antropometría y podológicas con el fin de evaluar los umbrales y el estado físico de los futbolistas azulgranas. Rafael Plaza, en calidad de jefe de los servicios médicos de la institución blaugrana, ha confirmado la absoluta normalidad del protocolo realizado.
No ha habido ningún problema. Inclusive me han comentado que los jugadores que hicieron las pruebas de esfuerzo en la jornada de ayer están muy bien físicamente, pese al prolongado descanso. La jornada ha concluido con un cambio drástico en la escenografía escogida. Las botas de tacos, los balones y el olor que desprende el césped han adquirido protagonismo. Pasadas las seis y media de la tarde, el colectivo ha saltado al campo número uno de la Ciudad Deportiva para iniciar los entrenamientos junto a Juan Ignacio Martínez y el resto de sus colaboradores. Durante noventa minutos los jugadores han comenzado a asimilar la filosofía propuesta por el nuevo entrenador de la institución de Orriols.