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Primer equipo
Morales y Deyverson conceden al Levante una victoria para la esperanza
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Lo advirtió Morales con un gesto en la celebración del gol que anotó ante el Rayo Vallecano hace apenas tres semanas en el marco del Ciutat de València. Y lo corroboró después poniendo verbo a su pensamiento. Comandante Morales vino a decir acercándose la mano a su frente en una señal marcial. Fue una alegoría y había una representación del todo simbólica detrás de aquella imagen por parte de un futbolista que parece dispuesto a aceptar galones de mando en la despiadada batalla por la permanencia que mantiene el Levante en el presente. Aquí estoy yo y vengo dispuesto a quedarme propuso en el duelo ante la escuadra rayista. Desde esa fecha encadena tres semanas consecutivas celebrando el gol. Era el día de Rossi, alojado en el banquillo en el arranque de la cita, pero surgió Morales para esposar una victoria que se antoja determinante para recobrar la vida y estrechar los márgenes con la salvación. Primero rebañó un balón en el interior del área para rematar a puerta vacía. Más tarde tomó la forma de un proyectil y se marchó por el costado izquierdo del ataque granota para batir por el palo largo a Javi Varas. Deyverson asumió la cuota de protagonismo que viene adquiriendo en las postreras semanas. Como sucede con Morales está en estado de buenaventura desde el duelo ante la entidad que prepara Paco Jemez. El Levante ha sumado ocho goles en las tres postreras comparecencias ligueras que se han traducido en la obtención de seis puntos. Morales y Deyverson comparten tres goles. Son los epítomes del gol desde el arranque de 2016.

Fue un triunfo sufrido porque Willian José ejerció el derecho a la replicó de manera inmediata. La dicha no parecía eterna en el Ciutat. Cuando la escudería de Rubi parecía golpear irremediablemente el alma de su adversario para marcar distancias en el luminoso aparecía el futbolista canario para poner entre signos de interrogación la evolución de la confrontación y cernir el horizonte granota de incertidumbre. Fue el destino del enfrentamiento, principalmente en su capítulo definitivo. Los dos equipos comenzaron a azuzarse sin remisión en esa fase de la confrontación. Los goles se sucedían. La inquietud y el desasosiego fueron dos emociones en continuado ascenso conforme avanzaba del duelo ante lo exiguo de un resultado incierto. Y su intensidad parecía volcánica. El Levante era la imagen de la resistencia absoluta en la defensa heroica de una victoria esperanzadora porque le permite regresar a las trincheras y soñar con mantener su cuerpo asociado a la máxima categoría. Por su parte la U.D. Las Palmas trataba de cambiar el signo del encuentro.

No parecía un partido más. La tensión y la angustia eran componentes intrínsecos a la cita. El feudo de Orriols enfrentaba cara a cara a dos adversarios convergentes en sus manifestaciones y en sus desafíos. Era un partido para supervivientes entre dos equipos separados por cuatro puntos en la tabla. La victoria estaba repleta de secuelas y consecuencias. Y todas parecían superlativas. Tan importante como expresarse sobre el césped con el balón parecía manejar con habilidad y destreza otras emociones más propias de la psique. La agilidad en las piernas debía conjugar con lucidez metal. Únicamente desde la asociación de esas dos perspectivas podía optarse a la victoria. Y la presión estaba justificada en virtud de los marcadores del fin de semana entre los clubes implicados en la permanencia. El coliseo de Orriols contempló un choque de pareceres.

La U.D. Las Palmas fue consecuente con el ideario filosófico que maneja. Setién corrobora esa estrecha y permanente alianza con el balón. Forma parte de sus señas de identidad. Y Valerón, cercando la cuarentena, se convierte en la metáfora de ese credo futbolístico. El veterano centrocampista concede sentido al fútbol isleño. Su exclusiva visión del balompié sigue siendo cartesiana. El bloque de Rubi se manifestó sin balón apelando a la velocidad. Por esa vía llegaron los goles. Deyverson aprovechó una veloz contra para ejecutar a Javi Varas con un disparo cruzado. Y Morales puso la directa por el costado izquierdo para encontrar el palo largo del meta canario. Antes había aprovechado un lanzamiento de Verza que se estrelló en el palo para inaugurar el marcador. Sin embargo, William puso la sospecha con dos goles que impidieron al Levante relajarse en un final repleto de estrés que pudo haber mitigado Rossi con una espectacular acción personal que desbarató Varas después de deshacerse de su oponente con un soberbio sombrero.


Levante UD:

UD Las Palmas:

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó con amarilla a Toño, Xumetra y a Deyverson en dos ocasiones por lo que fue expulsado. Por parte de la U.D. Las Palmas amonestó a Roque, Varas, Aythami y Wakaso.

Goles: 1-0. M. 25 Morales. 2-0. M. 47 Deyverson. 2-1. M. 48 Willian. 3-1. M 62. Morales. 3-2 M. 66 Willian