La portería azulgrana está perfectamente asegurada contra riesgos y cualquier tipo de contingente; es decir; la integridad del arco se encuentra a buen recaudo al amparo de las manos gigantes de Gustavo Munúa y de Keylor Navas. La actitud y el rendimiento del arquero uruguayo en la competición liguera parecen irreprochables. Y los ejemplos se agolpan a lo largo del ejercicio en recorrido. Y nada mejor que exhibirse ante la actual Campeona de Mundo, sobre el verde del campo, para acaparar elogios y recuperar protagonismo. Keylor Navas eligió esa fórmula para reivindicar su condición de arquero. El meta mostró en el Estadio Nacional de San José, en el encuentro internacional, que estrenó la condición de adversarios de las Selecciones de Costa Rica y España, un arsenal de recursos ante los atacantes del combinado que prepara desde el banquillo Vicente del Bosque.
Cesc Fábregas ejemplifica esta tendencia. El atacante embozado acabó desquiciado ante las distintas soluciones emitidas por Keylor. El cancerbero granota mostró, en una confrontación de notable relevancia, principalmente para la escuadra centroamericana, la pátina de brillo que siempre le ha caracterizado ubicado bajo los tres palos que conforman la portería. No tardó en exceso en aparecer por la faz de la confrontación para comenzar a fundamentar una actuación portentosa dejando impreso su sello personalizado. Durante el primer acto, y pese a la sobresaliente actuación colectiva de la Selección local, que relegó a la nada a España, alimentada con los goles conseguidos por Brenes y Campbell, se enfrentó en sendas ocasiones ante Cesc Fábregas.
Ambos representaron ideas antitéticas; dos mundos paralelos, pero alejados. De este personalizado duelo salió indenme. En la primera batalla conjunta se lanzó con decisión a los pies del jugador del F.C. Barcelona siliconando cualquier espacio por el que pudiera entrar el balón mientras que, minutos después, voló con agilidad para desactivar un cabezazo ganador del ex futbolista del Manchester. Keylor Navas aunó agilidad y unos reflejos impresionantes, quizás los aspectos cardinales que han caracterizado su condición de guardameta a lo largo de su carrera profesional desarrollada entre su Costa Rica natal y la experiencia que acumula desde el curso pasado en la Liga española en las filas del Albacete Balompié y Levante.
Villa comprobó in situ esta tesis. Fue testigo de excepción de la concreción de estas cualidades con un excelente lanzamiento de un golpe franco que Navas solventó con una acrobacia aérea que le desplazó con velocidad y decisión hasta el extremo opuesto de la portería defendida para tapiar la escuadra. “Keylor estuvo muy bien. Ayer estuvimos todos muy pendientes de él durante el partido”, relató Nano a la conclusión del entrenamiento matinal en Buñol. “Hizo un excelente encuentro. Estuvo muy concentrado durante los noventa minutos. Tuvo intervenciones de mucho mérito. En los goles no tenía nada que hacer”, confirma Pepe Martínez Puig, preparador de los metas de la primera plantilla granota.
Es incuestionable que este hecho redunda, y de manera muy positiva, sobre la composición de la portería azulgrana. Munúa, Keylor y Sergio Garabato conforman un terceto de porteros que garantizan sus condiciones y su capacitación para la protección de una demarcación específica sobre el rectángulo de juego. Después de once jornadas materializadas en la competición liguera, Munúa ha priorizado la atención resguardando el epicentro de la zona más comprometida del aéra. Durante algunas semanas inclusive se convirtió en uno de los cancerberos con mejor promedio de goles en contra de la Primera División. Su incidencia en el juego colectivo fue notable. Pese a las dianas que ha encajado el Levante en las últimas semanas, Munúa sigue entre los cinco porteros menos goleados de la categoría que contabilizan al menos el 75% de la secuencia total disputada. “Tenemos tres grandes porteros”, sentencia Pepe Martínez Puig.