Era una noticia precedible. La continuidad de Nano en el seno de la entidad azulgrana era más que imaginable. Quizás por esa concordancia absoluta entre las partes implicadas ni tan siquiera se han prolongado en exceso las conversaciones tras consumarse, el pasado fin de semana, el cierre definitivo de la competición liguera. Todo estaba claro y únicamente faltaba la firma. Estoy muy contento, corrobora esta misma mañana el zaguero en las entrañas del Estadio Ciudad de Valencia, el epicentro del proceso de reconversión sufrido por el futbolista castellano en la presente temporada. En este equipo me siento importante. El Levante como entidad me hace sentir importante. Es posible que no sea una afirmación irrelevante tras comprobar la rentabilidad que ha exhibido durante el trayecto liguero con la elástica azulgrana.
Nano arribó al feudo de Orriols en el período estival pasado procedente del Real Betis. Su hoja de servicios en el curso 2009-2010 apenas si presentaba hendiduras de relevancia. Desde esa perspectiva, las semejanzas que se establecen entre el pasado y el presente son más bien escasas. Su estancia en el Levante y el rol adquirido en el bloque de Luis García clarifican esta metamorfosis. Nano ha estado presente en treinta y dos partidos de Liga, de un total de treinta y ocho, y ha trufado su participación en el césped con la consecución de dos goles ante el Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. No partió en el once en el amanecer de la Liga, pero la lesión de Héctor Rodas le situó al costado de Ballesteros conformando una dupla duradera y altamente efectiva con infinidad de capítulo durante la secuencia liguera. Su rastro es inequívoco.
No hay que escrutar en exceso entre los actores esteleres del Levante de la campaña 2010-2011 para determinar su ascendente. Paralelamente en el interior del vestuario conquistó calado y sedimentación. Parece lógica su conclusión. Quería seguir aquí, sostiene rubricando el carácter de la decisión finalmente adoptada. Y los motivos que esgrime se agolpan conjugando aspectos deportivos y familiares. Mi familia está muy a gusto en Valencia. Esta ha sido una temporada especial en lo personal y también en lo colectivo. Y nada mejor que ampliar el contrato. Era lo que deseaba conseguir. Nano, que admite estar en un momento muy bonito de mi carrera como jugador profesional, enarbola la bandera del optimismo cuando mira hacia el futuro. Hay un anhelo que impera; tratar de reeditar las emociones vividas en una temporada histórica. Espero que la temporada que viene sea tan buena como la que hemos hecho.