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Primer equipo
Novenos; la mejor clasificación de la temporada en Primera División
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Novenos en la clasificación general en el marco de la Primera División con cuarenta y tres puntos como registro. Son las credenciales que presenta la escuadra que prepara Luis García cuando la competición de Liga anuncia irremisiblemente su ocaso con la materialización de los cuatro últimos partidos en apenas tres semanas. No son números menores en el campeonato de la regularidad. Ni tan siquiera discretos, máxime a partir de las simas que ha atravesado la sociedad granota en la secuencia liguera con un arranque crepuscular, tres duelos sin conjugar con el triunfo en la apertura, y un ciclo desolador, que parecía descabalgar al club de la elite, tras encadenar cinco derrotas en el tramo final de la primera fase del presente ejercicio entre los meses de diciembre de 2010 y enero de 2011, que trocó de raíz como secuela de la victoria conquistada ante el Getafe que inauguró un período resplandeciente, que sigue en plena vigencia en la actualidad, y que localiza y ubica a la escuadra azulgrana entre los clubes con mayor efervescencia del tramo acotado.

Únicamente el Barcelona y el Real Madrid consiguen mejorar los dígitos conseguidos por los futbolistas que componen la nómina blaugrana en el segundo acto de la competición. Esa trayectoria ascendente y totalmente impoluta, marcada por una regularidad aplastante, le ha llevado a escalar hasta el noveno puesto reeditando la mejor situación clasificatoria durante la presente campaña que ya alcanzó tras vencer al Hércules en la semana trigésimo segunda del calendario. El recorrido del Levante a lo largo del curso 2010-2011 se ha caracterizado por una continua huída hacia adelante. Nunca le ha embargado la melancolía. Ni en los instantes más tortuosos. El grupo se ha distinguido por enarbolar una capacidad de supervivencia supina y poéticamente arrebatadora en un ambiente claramente hostil si se toma como base las divergencias en el plano económico con respecto al resto de los competidores.

Desde esa perspectiva, no hay un presupuesto más ínfimo. La entidad del barrio de Orriols ha desafiado las leyes del mercado capitalista que imperan en el fútbol, a la mayoría de sus adversarios sobre el interior del campo, pero quizás el reto sea de mayores dimensiones, porque el colectivo ha superado sus propias expectativas desde la exigencia y la honestidad. El camino en la Liga, un tanto alambicado y de ejecución compleja, ha estado plagado de guarismos pulverizados y mejorados. El colectivo, sobrepasada la jornada trigésimo cuarta, ha establecido una nueva marca como equipo instalado en el universo de la Primera División tras fijar su expediente en los cuarenta y tres que relucen a falta de 360 minutos para echar la cancela del curso.

Es un indicativo de la luz que emana de un Levante dinámico y sumamente atrevido. Hay más testigos de esta tendencia como el número de victorias, doce, que establecen un umbral novedoso en este espacio así como el ciclo de semanas invicto en el Estadio Ciudad de Valencia. Y desde la colectividad hasta la personalización de los registros. Luis García se quedará solo al frente del banquillo granota en la máxima categoría en San Mamés, una de las catedrales del fútbol español, tras igualar frente al Sporting de Gijón las treinta y cuatro citas de Bernd Schuster como conductor de la nave azulgrana en el ejercicio 2004-2005 mientras que Felipe Caicedo alcanza un hueco en la historia particular de los goleadores más laureados tras sumar en el Estadio Vicente Calderón el gol duodécimo con la elástica levantinista pulverizando el registro que ostentaba Pepín en los años sesenta.