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Primer equipo
Osasuna vuelve a enmudecer a Orriols (0-2)
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Cuando el partido entraba en su ocaso y parecía que estaba abocado al reparto de fuerzas y puntos surgió Masoud desde las penumbras del banquillo para helar el corazón de los seguidores azulgranas después de doblegar a Keykor Navas quizás apelando a la única fórmula posible para doblar los guantes recíos que hasta entonces había exhibido el arquero levantinista. Masoud se perfiló en paralelo al aéra granota por el costado izquierdo para encontrar un hueco por el que alojar un disparo que se coló por el palo largo del cancerbero. Los esfuerzos de Keylor fueron baldíos. Tal fue el terrible lanzamiento del jugador osasunista que buscó inmediatamente la complicidad de sus compañeros para celebrar una diana redentora cuando se trata de eludir las tinieblas del descenso y confirmar la naturaleza de un colectivo convertido en un ogro de gigantescas proporciones cada vez que se mide al Levante.  Lo cierto es que fue un gol sublime que cortó la respiración de una escuadra que tuvo el encuentro en las botas de Oba Martins en el capítulo inicial y que posiblemente notó, sobremanera, el esfuerzo de la titánica clasificación hacia los octavos de Final de la Liga Europea tras el triunfo frente a Olympiacos del pasado jueves. Con todo, la grada coreó el nombre del Levante después de que Kike Sola clavara el esférico en la escuadra de Keylor para ratificar la victoria foránea en el último minuto.

La masa social no olvida el esfuerzo de un  bloque obligado a partirse en dos durante el presente curso por mor de su condición de equipo vinculado a la Vieja Europa.  A diferencia de otras comparecencias sobre el suelo de Orriols, el Levante no encontró la magia y la sabiduría necesaria para resolver ante la meta contraria cuando tuvo el choque de su lado. Fue en sus prolegómenos cuando apeló a la velocidad para plantarse ante Andrés. En ese sentido, el duelo ante el grupo de Mendilibar nació con el equipo azulgrana orientado hacia la portería defendida por Andrés. La puesta en escena del Levante sancionó su vocación ofensiva. El meta rojillo y Martins focalizaron la atención del choque cuando apenas si había avanzado el cronómetro. El arquero y el atacante africano adquirieron primacía. Y Andrés demostró con hechos tangibles que se trata de uno de los porteros más solventes de la Liga BBVA y que su nombre vaya asociados a distintos universos con pedigrí vinculados al fútbol nacional.

Por su manera de manejarse en el prólogo del gol, contundente y determinante, no parece muy  sencillo lograr desactivar a Martis. Su precisión suele ser milimétrica. Martins ejecuta con exactitud cuando se desenvuelve por el interior del área de su rival. Sus porcentajes son elevados. Es extremadamente fiable. Desde ese prisma, es poliédrico en sus manifestaciones con el balón pegados a sus pies. El mérito y la virtud de Andrés fue negar el gol al delantero nigeriano. Primero en un disparo a quemarropa y con posterioridad tras una pérdida de la retaguardia foránea en plena salida desde atrás. Andrés se ancló al suelo para nublar el pensamiento de Martins. En ese punto de la confrontación estribó la distancia con otros enfrentamientos marcados por un plantemiento similar sobre el verde; un Levante de mirada feroz e inmisericorde cuando huele el gol, acostumbrado a navegar con el viento a favor. La diferencia radicó principalmente en la consecución del gol; un aspecto que hubiera propiciado un paisaje muy distante del finalmente dibujado en el partido.

Desde ese prisma, la lesión de Pape Diop se pudo entender como un signo de mal augurio. La colisión entre Armenteros y el mediocentro senegalés acabó con el jugador del Levante inerte en el suelo tras perder el conocimiento. Fueron instantes de temor ante la brutalidad del choque. El Levante fue perdiendo consistencia y fuelle conforme se sucedían los minutos. El equipo se fue descosiendo y perdiendo el hilo argumental de la cita Las botas locales pesaban tres quintales y las distancias cada vez eran más amplias. El campo se convertía en un espacio difícil de gobernar. Osasuna entendió que era el momento justo y oportuno para dar un paso adelante con el fin de cazar un triunfo reparador y oxigenador. Fue el momento de Keylor. Los dos cancerberos sostuvieron por momentos a sus respectivas escuadras. Nadie contó en ese punto del partido con la aparición de Masoud para rasgar un partido que fue del Levante en el primer acto.