

Hay enfrentamientos que sirven de refuerzo, desde una perspectiva colectiva y personal, y hay confrontaciones que ofrecen un plus de información suplementaria dirigida en exclusiva hacia los adversarios. Quizás el duelo que mañana domingo afrontará el Levante ante el Mirandés en el Estadio Municipal de Anduva, a partir de las 18:00 horas, amalgame los dos aspectos anteriormente enunciados. El Levante competirá en la undécima aventura de la Liga 1|2|3 en un escenario realmente complicado. No es fácil desenvolverse en la instalación castellana. La estadística determina el notable grado de complejidad que adquiere sobrevivir en el feudo de Anduva y proyectarse desde él con el triunfo entre las pertenencias. De hecho, nadieha sido capaz de someter a la escuadra que prepara Carlos Terrazas en sus dominios en el arranque del presente ejercicio liguero. La cuestión magnifica el significado que adquiere conquistar el triunfo. Desde esa perspectiva, el Levante se batirá el cobre, en sesión vespertina, en un duelo inédito, con el fin de reforzar sus lazos con el liderato de la categoría de Plata que ostenta, y parece aprisionar en las últimas semanas con fuerza, y también para emitir un diáfano mensaje hacia el resto de sus oponentes.
Desde la humildad, y desde el máximo respeto que profesa hacia cada uno de sus oponentes, el bloque que conduce Muñiz propone batalla en cada escenario que hunde sus botas, aunque la dificultad parezca supina. Se trata de una máxima en el catalogo de virtudes que exhibe el grupo. Su gen competitivo no genera dudas. Ese componente surge implícito en su código genético. Después de diez semanas contendiendo el plantel ha ofrecido signos para despertar y alimentar la confianza por más que la prueba parezca alambicada. Quizás haya una imagen que perdure del postrer duelo disputado por el Mirandés como local. Hace un par de semanas parecía buscar asilo político en el vestuario después del desarrollo del primer tramo de la cita que le cruzó ante el Lugo. La sociedad gallega parecía dominar el encuentro después de adelantarse en el marcador hasta en dos ocasiones, pero la historia mostró un desenlace diferente al que podía preverse de virtud de esos condicionantes.
El Mirandés fue capaz de rehacerse y cambió el signo del enfrentamiento para conseguir una igualada que parecía perdida. No es un aspecto secundario. En realidad, permite indagar sobre sus caracteres y el tipo de partido que espera a las huestes granotas. El Mirandés no doblega la rodilla. No se desconecta del relato del partido ni en los instantes de mayor gravedad. La confianza que destila es ilimitada y le permite resurgir partiendo de una intensidad sobrecogedora. Se trata de constatar una premisa inicial que sirve de marco para contextualizar el partido y su sentido. Es un duelo para futbolistas intrépidos. Muñiz es consciente de esa tendencia y del nivel de exigencia del duelo en Anduva. “La dificultad del partido es el nivel que tiene el Mirandés. Es un equipo que trabaja mucho los partidos, que en casa casi siempre hace goles y sea cual sea el resultado hay que estar intensos hasta el último minuto porque ellos no van a parar”, manifestó ayer en rueda de prensa.
Insa no se aleja de ese discurso. “Es un equipo muy físico. Atacan con mucha gente. Habrá que estar muy bien para sacar algo”. Desde esa perspectiva, el partido reúne a dos entidades acostumbradas a desentrañar misterios conforme se suceden los noventa minutos y a no caer presos del vértigo cuando los acontecimientos parecen alinearse en su contra. El hecho prevé un partido afilado con dos equipos dispuestos a golpearse. El Levante acostumbra en sus últimas apariciones sobre el verde a voltear resultados adversos. Sucedió ante el Valladolid, Almería y Mallorca al calor del Ciutat, pero también lejos de ese hábitat que genera una sensación de confort muy placentera tras un pleno de cinco victorias. La velocidad en las transiciones puede convertirse en un factor determinante para rasgar el atrevido sistema de Terrazas. Ese 1-3-3-3-1 propicia que haya muchos jugadores sobrepasada la medular, pero a la vez que haya espacios por detrás susceptibles de aprovecharse. No hay grandes variaciones en el listado del técnico asturiano que cuenta con la baja de Rafael por problemas musculares.