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Levante UD
Portal de Vallejo resucita la atmósfera del histórico campo granota a través de sus protagonistas

Salvador Mut, Nicolás Clavel y Ernesto Lapiedra compartieron sus vivencias en el campo granota.

Patrimonio Histórico

El Àgora Vallejo de la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana acogió este jueves 15 de octubre una nueva edición de Portal de Vallejo, el ciclo de encuentros con el que el Levante UD recupera la memoria de su histórico estadio durante el año del centenario de su inauguración.

Salvador Mut, Nicolás Clavel y Ernesto Lapiedra compartieron sus vivencias en el campo granota en una sesión conducida por Emilio Nadal, responsable del área de Patrimonio Histórico del Levante UD. Tres futbolistas que pisaron aquel césped y que, a través de sus recuerdos, devolvieron al presente una parte de la historia sentimental del levantinismo.

El presidente de la FFCV, Salvador Gomar, dio la bienvenida a los protagonistas y al público asistente en un escenario cargado de simbolismo, levantado en el mismo entorno que ocupó el viejo Vallejo.

Portal de Vallejo, la memoria del campo granota

Esta nueva sesión del ciclo se enmarca en el Año de Vallejo, el programa de actividades con el que el Levante UD conmemora el centenario de la inauguración del estadio, en noviembre de 1925. La edición de Portal de Vallejo, celebrada en enero, repasó la historia del campo desde sus orígenes hasta su despedida.

En esta ocasión, el planteamiento fue diferente. Emilio Nadal propuso resucitar Vallejo a través de la memoria de quienes lo vivieron, dando prioridad a las experiencias personales frente a la reconstrucción documental. No se trataba tanto de conocer la geografía del estadio como de sentirlo; de aproximarse a su atmósfera, sus sonidos, sus emociones y las sensaciones que permanecieron en la memoria de sus protagonistas.

La conversación reunió a tres futbolistas cuyas trayectorias quedaron vinculadas a Vallejo desde perspectivas diferentes. Salvador Mut aterrizó en el Levante en el verano de 1967. Fue protagonista tanto de la despedida del viejo estadio como del estreno del Ciutat de València. Nicolás Clavel llegó al club procedente del Acero con apenas 19 años y permaneció cinco temporadas vinculado al Levante. Vivió el trasvase desde Vallejo en dirección al Ciutat. Ernesto Lapiedra, por su parte, recorrió el camino desde los equipos juveniles hasta el filial granota, formándose futbolísticamente en el entorno de Vallejo.

Tres experiencias distintas que permitieron reconstruir, desde la memoria personal, la vida cotidiana de aquel campo. Sus primeros recuerdos, las anécdotas de vestuario, la cercanía de los aficionados y la intensidad de los partidos fueron componiendo una imagen compartida de Vallejo, mucho más allá de sus dimensiones o de su distribución física.

Vallejo, en primera persona

Salvador Gomar abrió el encuentro con unas palabras de bienvenida en las que reivindicó la importancia de recuperar los orígenes del fútbol valenciano. El presidente de la FFCV destacó el valor de devolver el fútbol a sus raíces y trasladó a los levantinistas que el Àgora Vallejo siempre tendrá las puertas abiertas para ellos.

A continuación, Emilio Nadal explicó el sentido de la sesión: acercarse a Vallejo a través de los recuerdos de sus protagonistas. La documentación permite investigar la historia del campo, localizar sus espacios y reconstruir sus transformaciones. Sin embargo, la experiencia de quienes lo pisaron aporta otra dimensión: permite aproximarse a lo que se sentía al entrar en él, jugar un partido o escuchar a la grada. “No se trata de conocer los límítes y contornos de Vallejo. Se trata de vivir las emociones que desprendía Vallejo”, advirtió. 

Salvador Mut: “Me di un castañazo con el coche”

El primer recuerdo de Salvador Mut arrancó una sonrisa entre los asistentes. El guardameta relató cómo, cuando llegó procedente del Sevilla, se acercó a Vallejo con su coche y tuvo un percance al entrar por la puerta de la palmera.

Una anécdota cotidiana que sirvió para abrir la puerta a los recuerdos personales y devolver al presente algunos de los detalles que quedaron asociados a la vida del viejo estadio.

Mut también representó un vínculo singular entre las dos épocas del Levante: defendió la portería granota en los últimos días de Vallejo y participó después en el estreno del Ciutat de València.

Ernesto Lapiedra: “La primera imagen que tuve de Vallejo fue de dolor”

Para Ernesto Lapiedra, el primer contacto con Vallejo llegó a través del fútbol de formación y estuvo marcado por el esfuerzo. Recordó su primer entrenamiento como portero juvenil, con 17 años, en un terreno de piedra situado detrás de la portería ubicada en el fondo sur. El desgaste físico de aquella jornada fue tal que pasó varios días sin poder salir de casa con normalidad.

Lapiedra evocó también la figura de Salvador Mut, a quien agradeció que le enseñara ejercicios específicos para los porteros en una época en la que esta especialización apenas estaba desarrollada.

Su testimonio permitió acercarse a otra dimensión de Vallejo: la de los jóvenes futbolistas que crecieron deportivamente en sus instalaciones y encontraron allí el camino hacia el primer equipo.

Nicolás Clavel: “Vallejo era una bombonera”

Si hubo una imagen que se repitió durante la conversación fue la de Vallejo como una auténtica bombonera. Nicolás Clavel recurrió en más de una ocasión a esta expresión para describir un estadio en el que las gradas estaban muy cerca del terreno de juego y el público vivía el partido prácticamente encima de los futbolistas.

“Los aficionados situados detrás de las porterías podían llegar a tocar la red de la meta. Se escuchaba todo: las voces, las protestas, los ánimos y cada reacción de una grada que convertía el campo en un escenario de enorme intensidad”.

Vallejo imponía respeto al adversario. La cercanía del público y la presión ambiental podían intimidar a los equipos visitantes, mientras que la afición granota era capaz de empujar a los suyos y contribuir a cambiar el rumbo de los partidos. Los protagonistas recordaron cómo el aliento de la grada podía levantar al equipo y modificar marcadores que parecían complicados.

Clavel evocó también la llegada de aficionados desde localidades como Moncada, Bétera o Poblados Marítimos a través del trenet para acudir a los encuentros. Su relato dibujó un estadio estrechamente conectado con la ciudad y con su entorno, en el que fútbol y vida cotidiana se encontraban cada jornada.

Entre las anécdotas futbolísticas apareció también el conocido gol del cojo de Clavel, durante un partido frente al Ceuta. El defensa se lesionó y, como entonces no se permitían sustituciones, tuvo que permanecer sobre el terreno de juego. Lo dejaron en la punta del ataque y, casi contra todo pronóstico, terminó encontrándose con un balón dentro del área que acabó en gol. Una de esas historias que explican, con humor y espontaneidad, otra manera de entender el fútbol.

La conversación permitió asimismo mirar a las gradas desde una perspectiva social. Los protagonistas recordaron un ambiente predominantemente masculino, con escasa presencia de mujeres y de público joven. Una realidad que contrasta con la imagen actual del levantinismo y con la presencia cada vez mayor de familias, niños y mujeres en el Ciutat de València. Lapiedra celebró expresamente esa evolución, convencido de que ahí reside una parte importante del futuro del club.

El recuerdo del traslado al nuevo estadio también estuvo presente. Clavel, que vivió el final de una época y el comienzo de otra, se definió como novato del campo nuevo y veterano del viejo. Lapiedra, por su parte, reconoció que el cambio generó protestas entre quienes sentían Vallejo como una parte irrenunciable de su historia.

Una tarde para volver a sentir Vallejo

La sesión de Portal de Vallejo dejó una evocación compartida de un campo cercano, intenso y profundamente ligado a la identidad granota. Más allá de sus dimensiones, sus accesos o la disposición de sus gradas, los testimonios permitieron recuperar aquello que difícilmente puede reconstruirse únicamente a través de documentos y fotografías: la atmósfera de Vallejo y la emoción de quienes lo vivieron.

Mut, Clavel y Lapiedra devolvieron al presente los primeros recuerdos, las anécdotas, la presión del público y la fuerza de una afición capaz de empujar a su equipo. Una tarde para escuchar a quienes pisaron aquel terreno de juego y comprobar que Vallejo sigue vivo en la memoria del levantinismo.