Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad
El Levante UD celebra el centenario de Vallejo con una charla de Emilio Nadal y José Ricardo March en el Ágora Vallejo de la FFCV
Una nueva edición de Portal de Vallejo tenía lugar anoche en la sala Ágora Vallejo de la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana, un escenario cargado de simbolismo. Y no solo por el contenido del acto, sino porque la actual sede federativa se levanta exactamente sobre el espacio físico que ocupó el Campo de Vallejo entre 1925 y 1968. Un regreso al lugar donde todo empezó y cuya grabación puedes ver en este enlace.
El evento fue inaugurado por Salvador Gomar, presidente de la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana, quien dio la bienvenida a los asistentes y presentó un acto concebido como un viaje emocional por la historia del Campo de Vallejo. Un recorrido que invitaba a mirar atrás con respeto, emoción y espíritu crítico. Si uno entornaba los ojos y escuchaba con atención, podía sentirse todavía el latido de Vallejo.
La conferencia estuvo dirigida por Emilio Nadal, responsable del Área de Patrimonio Histórico del Levante, y José Ricardo March, periodista, historiador y profesor de Lengua y Literatura, que articularon un relato coral, documentado y lleno de matices sobre uno de los espacios fundamentales de la historia del fútbol valenciano.
Vallejo y el sentido de la modernidad
Uno de los primeros ejes de reflexión giró en torno al significado de Vallejo para el Gimnástico. “Vallejo confería modernidad al discurso del Gimnástico, un club que no apostó con rotundidad ni por la profesionalización de los jugadores cuando ya era un hecho, ni por la competición de Liga cuando el fútbol iba en esa dirección”, subrayó Emilio Nadal. Sin embargo, el club sí tuvo clara la necesidad de contar con un estadio en condiciones que permitiera generar ingresos a través de taquillas y socios, en una época en la que no existían otras fuentes de financiación.
En esa misma línea, José Ricardo March planteó “el escenario de Vallejo como la evolución lógica tras las experiencias en el Campo de La Soledad y en el Stadium”. March precisó que “el Campo de La Soledad estaba cercado con cañas, lo que permitía acceder sin pagar, mientras que el Stadium fue un emplazamiento fallido por su ubicación y por las crecidas del río Turia”.
Un estadio poliédrico
Otro de los puntos destacados fue la condición poliédrica de Vallejo, un recinto que fue mucho más que fútbol. March recordó que “en los años cuarenta, todos los actos y demostraciones del Movimiento Nacional se produjeron en Vallejo”. El estadio acogió partidos de rugby, hockey, ciclismo, carreras de bicicletas, balonmano y baloncesto.
Además, a partir de 1931 (y hasta 1934), Vallejo se convirtió en canódromo, una propuesta impulsada por Luis Mingo, presidente del Gimnástico, que generó pingües beneficios para el club. March incluso aludió a “una demostración de un grupo de cosacos en 1926”, ejemplo del carácter multifuncional del recinto.
Vallejo y la fusión
El Campo de Vallejo también fue analizado como epicentro de la compleja y controvertida fusión entre Levante y Gimnástico. “Vallejo ejerció como señuelo de la fusión”, advirtió Nadal. No obstante, March matizó que tras la guerra “en realidad Vallejo no estaba en peores condiciones que Mestalla o el Campo de La Cruz”.
De este modo, el mito de una fusión feliz —con un Gimnástico con un buen campo y un Levante con un excelente plantel de jugadores— se fue desvaneciendo. Nadal aportó documentación vinculada a las JONS, conservada en el Área de Patrimonio del Levante, que advierte de la expropiación del Campo de La Cruz por parte de este organismo.
El desahucio y la compra de Vallejo
Un nuevo bloque del acto abordó el desahucio de Vallejo en los primeros años cincuenta. “Había una operación urbanística que se comía el estadio. Valencia crecía hacia el Ensanche”, explicó Emilio Nadal. “El plano parcial de alineaciones urbanas número 10 ya anticipaba la construcción de edificaciones sobre el suelo que ocupaba Vallejo”., manifestó Nadal
Como recordó March, aquel episodio concluyó con la compra del estadio por parte del Levante, gracias a la actuación de Antonio Román y de varias familias con un profundo arraigo levantinista que avalaron la operación. Según March, se trató de una operación cifrada en unos seis millones de pesetas de la época.
El final de una etapa
“La supervivencia de Vallejo estaba en entredicho”, acentuó Nadal, razón por la cual comenzaron a surgir movimientos para abandonar el recinto a finales de los años cincuenta. March añadió que “los efectos de la riada de 1957 y el ascenso a Primera de 1963 propiciaron que el club abordara definitivamente la salida de Vallejo”.
El ascenso de 1963 sirvió para cerrar el acto. “Quizá fue uno de los momentos estelares de Vallejo”, sostuvo Emilio Nadal. March reforzó la idea al señalar que las fotografías de aquel hito reflejan el valor simbólico de un ascenso largamente perseguido por el Levante.
El encuentro concluyó con una mesa redonda en la que los aficionados presentes en el Salón Ágora Vallejo participaron activamente, prolongando el diálogo, la memoria y la emoción en un lugar donde, cien años después, Vallejo sigue latiendo.