A las cinco y media (hora local, dos y media en España) los jugadores del Levante recorrían el amplio espacio que separa el vestuario del verde del Estadio Luzhniki de Moscú en la toma de contacto formal y oficial del grupo con la instalación sobre la que se disputará el partido de vuelta de los octavos de Final de la Liga Europea. Ataviados con ropa de abrigo, con especial protagonismo de guantes, mallas polares y gorros, con el fin de soportar las gélidas temperaturas, el colectivo desarrolló el entrenamiento anterior al partido que marcará el rumbo hacia los cuartos de Final de la segunda competición europea.
Los jugadores saltaron al campo con la intención de aclimatarse con la mayor celeridad posible al césped artificial. Esta superficie y el frío, con posibilidad de nieve a la hora del encuentro, establecen sendos condicionantes que los jugadores granotas tratarán de resolver. Juan Ignacio ha contado, en la sesión inmediata al duelo ante Rubin Kazan, con la totalidad de los jugadores. Hay que consignar que los veintiún jugadores de la nómina azulgrana más Sergio Garabato, arquero del filial, viajaron ayer hasta la capital moscovita. El preparador ha planteado un suave entrenamiento que se ha alargado por espacio de una hora.
El Levante tratará de hacer historia en uno de los complejos deportivos más distinguidos de Rusia. El Estadio de Luzhniki vio la luz en la franja intermedia de la década de los años cincuenta en uno de los momentos más álgidos y conflictivos de la Guerra Fría con el nombre de Estadio Central Lennin. El Estadio Luzhniki, denominación alcanzada a mediados de los noventa, acogió la Olimpiada de 1980 caracterizada po el boicot de Estados Unidos. Sobre su superficie se han disputado finales como la materializada por el Chelsea y Manchester United en 2008. Es la sede de los clubes Spartak de Moscú y Torpedo de Moscú.