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Primer equipo
Resiste el Levante aferrado a las botas de Morales​
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Quizás la barba que luce le conceda una pose y un aire existencialista. No tiene su piel repleta de tatuajes, ni posiblemente presente el glamour de otros compañeros con los que comparte profesión, pero al fútbol no se llega ni a través de los tatuajes, ni tampoco desde el glamour o desde esa barba de corte helena que ha hecho fortuna en la disciplina en los tiempos más recientes. Al fútbol se llega desde la determinación, desde la osadía, desde la valentía y desde el convencimiento y nadie parece más determinante en el actual ejercicio liguero en camino, desde una perspectiva azulgrana, que Morales. El Comandante lideró una victoria redentora ante un Getafe que no está para despistes. Morales sigue empecinado en la cruzada que protagoniza con el fin de mantener las credenciales de un equipo que se resiste a claudicar antes de hora. Resiste el Levante aferrado a sus botas. Es su futbolista más perspicaz. Su estado de forma es realmente espectacular y el partido que dibujó en Orriols de notables dimensiones. El atacante madrileño sigue de dulce en un ejercicio colectivo de mirada algo tortuosa. Recorrió la banda izquierda para adentrarse en el corazón del área de Guaita y rasgar el marcador y protagonizó el penalti que asumió Rossi. Morales encontró en Verdú un socio cualificado para mantener con vida al bloque de Rubi. Entre los dos realizaron la fábrica del tercer gol que finiquitó la confrontación. Asistió un omnipresente Morales y ajustició Verdú con sutilidad.

La victoria ante el Getafe encierra infinidad de lecturas. Y la mayoría son positivas por sus efectos. Fue un triunfo persuasivo que en ningún instante pareció peligrar. El hecho ratifica todo aquello que sucedió en el interior del verde. El equipo encontró la ruta del gol y dejó su portería a cero muchas semanas después y reforzó sus lazos con el fútbol y su autoestima general con un encuentro convincente desde una perspectiva global. Se trataba de mutar de raíz la imagen vertida en el feudo de Ipurua hace algo menos de una semana. No hubo rastro de aquel equipo algo timorato en sus afirmaciones. El Levante entró en el enfrentamiento de manera efervescente. Su puesta en acción fue eléctrica. No había contemplaciones. Hay jugadas que se convierten en un paradigma. La carrera de Rossi, en la claridad de la cita, concluyó con una falta lanzada por Verza que alzó a la grada de Orriols. El Levante surgió desde el vestuario con la fuerza de un ciclón y Deyverson probó los reflejos de Guaita con un cabezazo que el arquero repelió. La institución blaugrana marcaba los tempos del partido.

Los defensores foráneos se multiplicaban para apaciguar las acometidas locales. Morales, Verdú y Rossi lideraban el ataque granota. Unos metros más atrás Simao imponía su fortaleza física y Verza concedía la pausa en la salida del balón. El dominio del bloque de Rubi parecía tan incuestionable como incontestable. Sin embargo, ya se sabe el temor que produce saberse muy superior a su oponente, pero no traducir ese excedente hasta que apareció Morales para reclamar su cuota de protagonismo. Se trata de una constante en las últimas semanas. Sus apariciones, como norma, suelen ser letales. Morales realizó una diagonal mortífera, acuchilló a los defensores visitantes corriendo en paralelo al arco del club madrileño y metió la puntera de su bota con arrojo para cruzar el esférico lejos del alcance de Guaita. Letal. La jugada define el momento que atraviesa. Hay intrepidez y valor en su juego y claridad en el remate. Morales firmó su sexto gol del curso. Y advirtió de sus intenciones. No es una postura sin más. Parece dispuesto a acaparar relevancia en la batalla por sobrevivir.

El Levante comenzaba a domesticar una cita que tenía subrayada en rojo en su agenda ante la trascendencia de los tres puntos. No podía errar. Como no lo hizo Rossi desde los once metros. Morales acabó en el suelo tras una entrada de Vergini y el italiano transformó la pena máxima que rompía un año sin precedentes en tal sentido. Rossi se enfrentó a Guita con una tranquilidad supina que amenazó con deshilachar el corazón de los seguidores locales. Nada cambió en la reanudación. El Levante reforzó la zona del medio del campo con la inclusión de Camarasa en una clara apuesta por el contrataque. En esa fase del duelo surgió un irrebatible Mariño para mantener su marco invulnerable. En la recta final Morales y Verdú hicieron sociedad para redondear una victoria ilusionante.


Levante UD:

Getafe CF:

Árbitro: González González. Amonestó a Deyverson, Verza, Santiago y Guaita

Goles: 1-0. M. 10. Morales. 2-0. M. 43 Rossi. 3-0. M. 81. Verdú.