Era el minuto setenta de la confrontación que medía a Bosnia-Herzegovina y a España por la clasificación por el Campeonato de Europa de la categoría cuando Julen Lopetegui apostó por incluir a Rubén en un partido ya ampliamente dominado por el combinado español. El joven valor de la cantera azulgrana va proyectándose hacia el exterior. El pasado verano participó en el Mundial Sub 20 desarrollado en Turquía después de completar una temporada espectacular en el Levante dirigido por Juan Ignacio Martínez.
El atacante dio un paso más en Bosnia para ceñirse la elástica roja de la Selección Sub’21 en el tramo definitivo de un encuentro con un claro ascendente hispano, pese a que el grupo local fue capaz de adelantarse en el marcador. Un auténtico oasis ante la furia anotadora del colectivo peninsular que resolvió el primero de los choques oficiales ante Bosnia-Herzegovina. Y por el horizonte surge el enfrentamiento ante Albania del próximo 18 de noviembre. Lo cierto es que la vida deportiva de Rubén marcha con las alas desplegadas desde que debutara en el marco de la Primera División hace poco más de un año en una confrontación liguera entre el Levante y el Espanyol en el Ciutat de València.
Fue el punto de arranque de una emergente carrera con traslación al ámbito de la Selección Nacional. El verano de 2012 estableció una pertinaz frontera en su currículum personalizado. Juan Ignacio Martínez valoró las cualidades del futbolista para incluirlo en la pretemporada en el universo del primer equipo. El técnico alicantino le condujo en dirección hacia la elite. El pasado domingo, después del duelo ante el Athletic Club, Rubén conoció su incorporación a la convocatoria con la Selección Sub’21 para los duelos ante Bosnia-Herzegovina y Albania. La baja de Jesé le llevó hacia una nueva dimensión que desconocía.