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Primer equipo
Solidario y sacrificado Levante (0-0)
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Quizás las gradas del feudo de Nervión, muy escasas de público en una noche marcada por la lluvia, vieron al Levante en su máxima expresión y forma; es decir contemplaron a ese equipo excelentemente trabajado, desde un prisma global, que hace de la solidaridad, de la entrega abnegada y del esfuerzo colectivo su principal ideario sobre el campo y su primordial razón de ser. Esa versión tremendamente acorazada y robusta que mostró el bloque de Juan Ignacio sobre el verde le sirvió para llevarse un laborioso punto, celebrado con pasión en el interior del vestuario por las connotaciones que conlleva, sobre todo si se otea el horizonte y escruta el serial de intrincados partidos que se avecinan en las próximas fechas con las temidas visitas del Real Madrid y del F.C. Barcelona, prácticamente concatenadas, por las inmediaciones del Estadio Ciutat de València. Los granotas siguen aumentando su granero y, además, refuerzan su autoestima en un momento de la competición crucial. Quizás en el libro de estilo que presentó el Levante en Sevilla se echara en falta un punto de determinación en la elección y diseño de los contragolpes que dispuso el bloque azulgrana para acercarse con mayor peligrosidad sobre los dominios de Palop.

Pudo perder el Levante en los últimos minutos todo lo que había amasado con anterioridad de forma tan sacrificada y stajanovista, después de las ocasiones dispuestas por Campaña y Medel, pero lo cierto es que el grupo sigue creciendo exponencialmente al paso de los encuentros de la Liga BBVA. Después de un arranque repleto de goles ha cortado esa hemorragia en las postreras semanas. No parecía una cita sencilla en su resolución ante las características que definen al conjunto blanco. El Sevilla tiene una fuerte vocación ofensiva. La escuadra que dirige Michel cuenta con argumentos en la zona más decisiva del terreno de juego. Tiene peso y potencial para desarmar a los rivales y golpearles con contundencia. En ese sentido, es capaz de manejar distintos tiempos durante un mismo partido. Puede madurar las acciones gestadas, principalmente partiendo de la notable aportación de Navas por el costado derecho, o simplemente puede dejarte sin sentido con un golpe sutil. De ahí la complejidad que adquiría la confrontación.

Parecía una prueba de una exigencia superlativa para la retaguardia azulgrana. Desde esa perspectiva, resulta innegable la calidad y la magnitud de la respuesta exhibida por el equipo liderado en su parcela defensivas por Navarro y Ballesteros, dos colosos incontestables por tierra, mar y aire. Las ayudas colectivas fueron una constante. El equipo se pertrechó atrás tapando cada milímetro del terreno de juego. La tarea fue ardua y exigió concentración colectiva y un despliegue físico descomunal. En última instancia, surgía la figura alargada de Munúa para desactivar a los atacantes locales. Quizás el debate no era si el Levante se mostraba especialmente defensivo. En el fútbol se trata de maximizar los recursos. Y desde ese prisma el grupo levantinista se maneja con solvencia. Sabe cuáles son sus prioridades, dónde está su fortaleza, qué virtudes debe explotar y defiende esos ideales en el campo con vehemencia y conocimiento.

Uno de los grandes triunfos del Levante en Nervión fue frenar a Navas. Es incuestionable que el Sevilla tiene una querencia a cargar su caudal ofensivo por la banda derecha. Navas es talento puro. La noche fue exigente para Juanfran, un auténtico coloso, pero también para Juanlu. La unión de estas dos variables (Juanfran y Juanlu) motivó que Navas quedara en un segundo plano en algunas fases de la confrontación lo que convirtió al Sevilla en un equipo más previsible en la creación y sobre todo en la finalización. Con todo, fue imposible bajar la guardia ante el empuje local. El Sevilla en algunos instantes logró embotellar al Levante sobre su área. Munúa extrajo lo mejor de su repertorio para tratar de retomar la normalidad. Impecable en defensa, por el costado antagónico de la geografía del campo no hubo excesivas noticias del combinado blaugrana. Martins quedó como un islote rodeado de centrales y Barkero y Pedro Ríos no encontraron la fórmula para rasgar la retaguardia sevillista en distintas salidas con superioridad de efectivos. Michel optó por mover el banquillo en un intento por buscar más argumentos. Babá y Reyes ingresaron en el verde, pero el Levante no se inmutó y mantuvo una igualada con sabor a triunfo. 

Sevilla: Palop; Cicinho, Fazio, Spahic, Fernando Navarro; Maduro (Reyes, m. 59); Jesús Navas, Medel, Rakitic (Campaña, m. 83), Luna (Babá, m. 74); y Negredo.

Levante: Munúa; Pedro López, Ballesteros, Navarro, Juanfran; Iborra, Diop (Míchel, m. 73), Pedro Ríos (Rubén, m. 69), Barkero (Pallardó, m. 87), Juanlu; y Martins.

Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Medel y a Martins.