Todor Veselinovic; el técnico que une al Levante y a Olympiacos
Fue en el turbulento y convulso verano de 1981 cuando Todor Veselinovic (22 de octubre de 1930, Novi Sad, Serbia) decidió aceptar la propuesta emitida por el Levante para la conducción de los designios de la sociedad en calidad de preparador. Todor Veselinovic, un experimentado y avezado delantero centro que hizo fortuna en el F.K Vojvodina, Partizán y en la Selección Yugoslava, antes de iniciar una trayectoria internacional que le llevó hasta Italia, como futbolista de la Sampdoria, o Centroeuropa; First Vienna F.C. o F.C. Kärnten, cambió la geografía del gol por la condición de entrenador hacia finales de la década de los años sesenta cuando se comprometió con Independiente de Santa Fe de Colombia. Fue el punto de arranque de una extensa y trashumante carrera como técnico. En el periodo estival de 1981, cuando aterrizó en la ciudad de Valencia para comprometerse con la institución granota, todavía estaba muy presente en su memoria la experiencia que había desarrollado en primera persona en las filas de Olympiacos en Grecia.
La historia de Veselinovic, que no llegó a debutar con la entidad levantinista en competición oficial, establece una perceptible conexión entre la sociedad griega y el Levante, los clubes que el próximo jueves estrenarán en el coliseo del barrio de Orriols la eliminatoria de los dieciseisavos de Final de la Liga Europea. El relato de Todor Veselinovic en el Levante evoca un tiempo oscuro repleto de tinieblas e incertidumbre cuando el fantasma de la desaparición vagó por las oficinas del club amenazando con extinguir el latido del corazón de la institución azulgrana. Resulta posible seguir el rastro del técnico ya instalado en Valencia desde las primeras jornadas de agosto de 1981. Aquel verano nació con el Levante gobernado por una Junta Gestora. Eran días de incertidumbre. Una crisis económica de profundas dimensiones azotaba al club.
Antonio Martí y Federico Cortés capitalizaron las dos candidaturas que optaron a la presidencia de la entidad. El desafío era homérico porque el panorama que surgía era desolador. Los jugadores de la plantilla azulgrana amenazaron con denunciar a la sociedad por impago. De hecho, a la conclusión de la campaña anterior, ejercicio 1980-1981, el Levante adquirió primacía informativa por el encierro que sus futbolistas y empleados mantenían en el interior del Nou Estadi. Los acreedores perseguían a la entidad. La situación parecía dantesca. Hacia finales de julio Antonio Martí decidió revocar su candidatura. El paso emprendido significaba la conversión de Federico Cortés en presidente. Por aquellas fechas, el mandatario advertía que estaba en conversaciones con un colectivo inversor radicado en Madrid con capital económico suficiente para garantizar la estabilidad de la entidad.
En ese contexto se sitúa la llegada de Todor Veselinovic. Es muy posible que Mario Anchisi estuviera detrás de la contratación del preparador serbio. Anchisi, anunciado como secretario técnico, aunque en diversos medios de comunicación locales y nacionales se presentó a sí mismo como mánager general, no era un desconocido en el ámbito del fútbol nacional. En el Espanyol ejerció, con anterioridad, como secretario técnico. “He venido porque un grupo de personas de dinero de Madrid me expresaron su deseo de que llevara al Levante a la Primera División”, manifestó en El Mundo Deportivo el 16 de agosto de 1981. Anchisi y Veselinovic fueron los encargados de confeccionar el bloque de jugadores que debía afrontar el ejercicio liguero venidero. No tardó en exceso el preparador en comprender el crítico estado de la situación. El infierno parecía manifestarse.
El 7 de agosto el Mundo Deportivo denunció los problemas a los que se enfrenta el técnico. “El trabajo del nuevo entrenador está tropezando con algunas dificultades ajenas a lo estrictamente deportivo. Aunque algunos jugadores están entrenando mañana y tarde, no lo están haciendo a pleno rendimiento porque siguen sin cobrar las deudas pendientes y porque la única respuesta que encuentran a sus demandas son nuevas demoras en el pago”. Federico Cortes y la cúpula directiva mantenía inalterable su discurso; el apoyo financiero procedente de Madrid era una garantía para que el Levante comenzara la temporada con normalidad. La cantidad quedó cifrada en unos setenta millones de pesetas. El 1 de agosto Radio Valencia cruzó el nombre de Martín Berrocal con el grupo inversor. Se especuló con una serie de empresarios vinculados al mundo del espectáculo “con novedosas ideas”, como señaló Anchisi en El Mundo Deportivo el 16 de agosto.
Veselinovic seguía con atención el devenir de los acontecimientos. El 9 de agosto el grupo financiero de la capital de España advertía que retiraba su apoyo al Levante. “Este interés no se puede llevar adelante porque no se posee una información completa sobre el Levante. Cada día que pasa aparecen más deudas acumuladas”, manifestó Ubierna, como abogado representante de los empresarios, en El Mundo Deportivo. Veselinovic saltaba cada jornada al verde para entrenar a un colectivo de jugadores que habían perdido la sonrisa y la fe. El drama se había instalado en el vestuario granota y no parecía dispuesto a marcharse. “Algún jugador ha tenido que vender el coche para seguir comiendo”, El Mundo Deportivo 9 de agosto.
Todor trató de mantener la calma y buscó la complicidad de sus jugadores compartiendo sus problemas, pero era una quimera. A finales de agosto decidió cerrar su escueta aventura en el banquillo granota. “Desertó el entrenador del Levante”, tituló El Mundo Deportivo. Crespo profundizaba en las causas que llevaron al preparador a marchar a Yugoslavia. “Veselinovic manifestó que en las actuales circunstancias no puede entrenar a la plantilla por falta de medios materiales y humanos ya que la plantilla se encuentra totalmente descompensada y sin posibilidades de realizar un trabajo eficaz. La marcha del entrenador no hace sino agravar más la crisis del Levante con jugadores que han denunciado contratos y otros que no han cobrado lo que se les adeuda”. Veselinovic no vovió a sentarse en el banquillo azulgrana y ni tan siquiera debutó en la competición liguera en Segunda División.